31-07-2021 01:33:40 AM

Mi propuesta económica

Por Gustavo Mena Porras 

No entraré al tema de la estrategia de salud seguida por el gobierno federal. Es claramente fallida y mentirosa (sólo nos enteramos que el número de contagios había que multiplicarlo por 8.2 hasta la entrevista de López-Gatell con The Economist). Un gobierno que no quiere realizar pruebas, que no tuvo la preparación previa, que recompra insumos médicos a precios más caros, que no promueve la investigación para buscar medicinas o vacunas; dependiente de la dádivas de China y Estados Unidos hará que el confinamiento sea más tardado que los demás países y por lo tanto con más costos para México.

Derivado de lo anterior, es necesario tener una estrategia económica y todavía no es tarde para ello.

Me parece que la propuesta se debe dividir en dos: Una estrategia para apoyar el empleo y una nueva política económica incluyendo a Pemex.

A diferencia de la crisis financiera de 2008-2009 que se originó por una caída de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y que por lo tanto pegó a bancos y a la población que tenía créditos hipotecarios; la crisis actual tiene un factor exógeno, un tema de salud y el golpe es en el empleo pero derivado no de la enfermedad, sino de la medicina, es decir, el confinamiento en casa.

Pienso que la estrategia para apoyar el empleo debe tener tres ejes:

  1. Las micro y pequeña empresas deben con base en el registro del IMSS ser apoyadas con el pago de 2 meses de salarios, el gobierno debe absorber las aportaciones obrero-patronales de IMSS e INFONAVIT.

Debería anunciarse de inmediato, la ampliación del plazo por 2 meses para la declaración anual de impuestos de personas físicas, considerando que muchas micro empresas actúan como personas físicas.

Créditos del gobierno a tasa 0 por un año de hasta 10 o 20 mil pesos.

  1. Para las medianas empresas que tienen más de 30 y hasta 100 trabajadores y facturan entre 100 y 250 millones de pesos anuales hay que considerar durante 2 meses el pago del 50% de los sueldos y la totalidad de las aportaciones obrero patronales de IMSS e INFONAVIT.

En un momento de crisis sanitaria no se puede dejar de financiar al Seguro Social.

La banca de desarrollo debería otorgar créditos con tasas sólo para recuperar la inflación y no esperar utilidades de los mismos. El gobierno no está para la usura en este momento.

En ambos casos, para micro, pequeñas y medianas empresas los gobierno estatales deberían condonar por 3 meses el impuesto sobre la nómina. Requerimos premiar el empleo no castigarlo.

Las pequeñas y medianas empresas generan alrededor del 48% del PIB y el 78% de los empleos. Si estas empresas quiebran o despiden a sus empleados la crisis para México puede ser brutal y el gobierno no lo ha entendido.

El tercer eje debe ir dirigido a las industrias que se ven mucho más afectadas que las otras por el COVID-19; es decir las que tienen que ver con el turismo sin importar si son grandes o pequeñas.

El turismo representa más del 8% del PIB en México, genera alrededor de 2.3 millones de empleos y representa 21 mil millones de dólares en divisas.

Este gobierno dejó caer a México de la sexta a la séptima posición en el ranking mundial y si ahora no lo apoya estaremos fuera del top ten.

Primero hay que apoyar a la aviación. No queremos tener otra quiebra como Mexicana ni que el gobierno haga requisas, expropiaciones o tome la aviación. Los salarios son altos pero son pocos, hay que pagarlos al igual que sus aportaciones sociales.

La baja del precio del petróleo disminuyó el costo de la turbosina y si el gobierno le da plazo para pagarla pues con eso tienen. Ahora hay que aprovechar el momento para negociar mejores condiciones para los pasajeros y evitar los abusos que cometen.

En el caso de hoteles y restaurantes la ocupación hotelera cayó terriblemente y muchos cerraron al igual que los restaurantes.

En estos negocios los empleados están acostumbrados a las propinas ya que generalmente solo tienen el salario mínimo.

Pago de sueldos, seguridad social, impuesto a la nómina y préstamos con tasa 0 de la banca de desarrollo, son indispensables para que este sector prospere.

Esta es la parte de la población que genera “economía” lo que queda de la clase media y que de una u otra forma paga impuestos.

El gobierno no se da cuenta o no se quiere dar cuenta que los dos impuestos más importantes que recauda, IVA e ISR salen de aquí. Si no hay consumo ahorita y no hay consumo después por el desempleo no habrá IVA. Si no hay producción y no hay utilidades no hay ISR. Sin estos impuestos no tendrá recursos el gobierno para subsidiar a los pobres, ni para las participaciones y aportaciones a los gobiernos estatales ni tampoco para el tren Maya, el transísmico, el aeropuerto de Santa Lucía o la refinería de 2 bocas.

Por otro lado una buena parte de la población que sufre pobreza o pobreza extrema ya recibe apoyos de los programas sociales de los gobiernos federal, estatal y municipal como la pensión para adultos mayores, becas para hijos de madres solteras, jóvenes construyendo el futuro, etc. Estos programas habría que ampliarlos en monto y alcance.

El presidente prometió 2 millones de empleos para fin de año. Eso será imposible de lograr. En tres semanas del “Quédate en casa” se perdieron 346 mil empleos en México.

Por ello, si el gobierno no vislumbra la crisis de empleo y no toma cartas en el asunto los problemas para todos serán de proporciones inimaginables.

El costo de los apoyos no importa hay muchas fuentes de financiamiento.

Hasta aquí la primera parte.

Sin turismo, sin remesas y con precios de petróleo bajos y poca producción el gobierno se quedará sin divisas.

Esto y el urgente cambio en la política económica será materia de una segunda entrega.

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