28-10-2021 07:03:06 AM

¿Puebla pactada?

Por: Rodolfo Rivera Pacheco

De regreso de otro de mis periplos académicos y de consultoría, agradezco la paciencia de los 4 que a veces me leen para retomar mis colaboraciones. Lo he intentado, pero es prácticamente imposible escribir mientras se viaja. En fin, aquí andamos ya.

Y bueno, el tema obligado para comentar o “analizar” (hoy, todo columnista es “analista”, aunque tenga faltas de ortografía y de redacción de tercero de primaria) es el inicio o “punto de partida” del proceso electoral que culmina en escasos tres meses ya, o sea el 5 de junio próximo, cuando conoceremos quién será el (la) “mini” Gobernador (a) de Puebla.

En primer lugar, llama la atención el hecho de que el PAN poblano haya logrado ir en alianza con otros varios partidos, destacando Nueva Alianza y PT, PSI y Compromiso por Puebla. De los partiditos poblanos no había duda, son propiedad del Gobernador aunque no vota por ellos ni el 1% de los electores.

Coalición Sigamos Adelante

Pero se suponía que al menos el partido del magisterio obedecería una línea nacional dictada desde el gobierno federal y como en otros Estados donde habrá elecciones este año, haría mancuerna con el PRI. Del PT se esperaba lo mismo, pues el líder nacional del PRI, el perverso y “gran operador” Manlio Fabio Beltrones, en teoría lo “había salvado” de perder el registro recientemente.

Y pues no. Nueva Alianza y PT van junto con el PAN en Puebla. ¿Qué lecturas nos trae este hecho? Varias.

En primera y desde luego: Es un gol favorable a Rafael Moreno Valle y su candidato Antonio Gali. Nadie se los quita. Queda la duda –como a todos los columnistas nacionales y locales- si verdaderamente hubo la intención del gobierno federal o del PRI nacional de obligar a Nueva Alianza a ir coaligado al PRI, cuando supuestamente lo tienen bajo su control y Juan Díaz –líder nacional del SNTE y verdadero dueño del PANAL- obedece al Presidente Peña Nieto. Ajá.

Y no es que Nueva Alianza valga mucho en preferencias partidistas. En todas las encuestas (BEAP y demás serias) el PANAL a veces no provoca simpatías ni en el 1% de los electores. Pero sí vale para la mentada “operación” durante el proceso electoral y el día de los comicios: Miles de maestros son operadores del Gobernador y representantes de casillas electorales.

Del PT podemos decir exactamente lo mismo. No vale un cacahuate. PSI y Compromiso por Puebla no los ubica nadie en Puebla. Pero sirven para tener representantes de casilla y desde luego para establecer un hecho simbólico como en 2010: Hay una “gran alianza” anti PRI.

Vaya, es un hecho: Sí es un punto favorable al morenovallismo y hasta a los priístas les queda la duda si Peña Nieto ya “pactó” que Puebla la gane Moreno Valle y su candidato, a cambio de que en 2018 el poblano apoye al PRI contra López Obrador. Eso yo lo escribí aquí mismo desde mediados del año pasado, ahora que a todos les maravilla el “análisis” que hizo recientemente Ricardo Alemán en su columna. Varios ya lo habíamos sospechado una y otra vez.

Pero esto último se verá en las próximas semanas. Si el apoyo del PRI nacional y el gobierno federal a Blanca Alcalá es falso, lo estaremos viendo muy pronto. Cuando no fluyan recursos, cuando el líder nacional no le interese venir a Puebla, cuando todos le digan que sí pero no le digan cuándo a la candidata… estaríamos presenciando una elección demasiado similar a la de 2013 (conste que ya lo escribí desde hace meses), cuando todos le decía a Enrique Agüera que lo apoyaban en el D.F. y la realidad era que solo le seguían la corriente.

Eso es lo “negativo” (para el PRI) de lo que ocurrió la semana pasada. Pero también hay que comentar otras lecturas del mismo hecho.

El peso específico de los partiditos que van en alianza con el PAN es ínfimo, lo reitero. Y el palo que recibió el morenovallismo cuando el PRD (éste sí partido “grande”) se negó a ir en alianza con el PAN es de iguales dimensiones que su alianza con la chiquillada. Ahí fue un punto a favor del PRI y su hoy candidata. Digamos que en cuestiones de alianzas o aliados partidistas, van 1 a 1.

Y a ese escenario agréguele el papel que jugará el o la candidata independiente que logre registro para la próxima elección. Obviamente dividirá el voto antimorenovallista, poco menos que el anti-priísta. Sobre todo si Ana Teresa Aranda logra ir en las boletas; sabemos perfectamente que le hace más daño al PAN que al PRI. Imagínesela en un debate, atacando una y otra vez a su odiado Gobernador y candidato de su propiedad.

Por último, el Partido Verde, aliado histórico del PRI, aún con todo su desprestigio… sí da puntos porcentuales. En la pasada elección federal de 2015, fue gracias a los puntos que le dio el Verde al PRI, como ganó la mayoría en el Congreso. Los tres, cuatro o cinco puntos porcentuales que el Verde da al PRI sí son oro en una elección competida. Veremos si en Puebla el partido de los ecologistas sí jala parejo con el PRI.

Entonces, resumiendo (sin albur): El logro de la “mega alianza” (chiquillada con PAN) morenovallista sí mueve al sospechosismo de que en el CEN del PRI puedan dejar sola a Blanca Alcalá, aunque en cuestiones de peso, honestamente creo que tanto PRI como PAN-morenovallismo están parejos. Ya veremos qué se confirma.

Lo cierto es que –lo digo una y otra vez- la contienda parte en un cerrado empate entre Blanca Alcalá y Antonio Gali. Cuando hacemos “careos” en las encuestas, la gente responde para una y para otro, sin importar los partidos o las alianzas. Habrá que medir exactamente con cada opción y color partidista para no equivocar el análisis. También ya he dicho que en todos los procesos locales, cuando los encuestadores serios traemos empates entre priístas contra morenovallistas, ganan éstos últimos por la brutal operación y compra de votos el día de la elección. Ya veremos.

Por cierto, se han publicado “encuestas” en las que Gali ya “va arriba” por varios puntos porcentuales sobre Blanca Alcalá. Sólo comento que una de esas mediciones, de la empresa Mendoza Blanco (de TV Azteca), es la misma que 15 días antes le decía a Angel Trawitz que ganaba la Diputación contra Víctor Giorgana por 15 puntos porcentuales. Lo sé, lo saben… lo sabemos.

Y otras “encuestas” publicadas en las que Gali “va arriba” ya lo ponen en la alianza de partidos mencionada… cuando ni siquiera estaba aprobada ni anunciada. Una falsedad, pues.

Pero así veremos encuestas y más encuestas. Me queda claro que los morenovallistas saben la realidad y por supuesto están preocupados. Si no, no atacarían tanto a Blanca Alcalá en redes sociales y sumando a su servicio sospechosamente a Lydia Cacho, cuando ésta no se acordaba de Puebla desde hace diez años.

Ahora sí ya para terminar. Aún con todo…

Recuerdo en 2012 la elección para Senador por Puebla. El PANAL también rompió nacionalmente con el PRI (después vendría la venganza y meterían al bote a Elba Esther Gordillo); en Puebla se cayó la candidatura de Agüera y de Aréchiga en esa alianza PRI-PANAL… En el PRI sacaron una candidata emergente que nadie creía que pudiera ganar, tenía todo en contra: El Presidente Felipe Calderón apoyaría con todo a su amigo Javier Lozano Alarcón, al igual que el Gobernador Moreno Valle. Era la derrota cantada de la fórmula priísta. Ajá.

Vino la campaña. La señora hizo una campaña callada e inteligente. Recorrió el Estado. No cayó en el juego de los ataques y descalificaciones. Javier Lozano era un hígado que no entusiasmaba a nadie… Y esa señora que les gana, contra todo pronóstico.

Se llamaba Blanca Alcalá.

Veremos qué pasa esta vez.

abajorudolph

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