16-01-2021 11:35:03 AM

Crisis económica e incapacidad política en Estados Unidos contribuyen a una recesión mundial

Pese al acuerdo político del pasado fin de semana, Estados Unidos se mantiene en una situación crítica y su enorme vulnerabilidad económico-financiera amenaza con desbordarse y arrastrar al sistema financiero a una crisis de magnitudes mundiales. Y aunque Republicanos y Demócratas siempre dijeron estar conscientes de la trascendencia de este momento, sus diferencias políticas pusieron al país en riesgo de una nueva recesión.  Por ello, el Presidente Obama ha dicho que “esta es una crisis achacable a la incapacidad de la clase política de Estados Unidos por asumir compromisos y poner los intereses del país sobre los individuales o de partido”.

Los intentos de solución siempre fueron de muy pocas perspectivas ante la imposibilidad de acuerdos. El Presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, cedió a la presión del Tea Party y propuso un ligero aumento en el techo de deuda hasta final de año. Sin embargo, incluyó la exigencia de una enmienda constitucional para prohibir los presupuestos deficitarios. Esta gigantesca concesión de la extrema derecha fue rechazada por  la Casa Blanca y los Demócratas en el Senado por 18 votos de diferencia.

Los Demócratas, por su parte, tampoco ofrecieron una alternativa viable. El líder Demócrata en el Senado, Harry Reid, anunció una ley que recortaría una importante cantidad del gasto público similar al proyecto de Boehner -más de un billón de dólares de las guerras de Irak y Afganistán (ya de por sí descontado)- y elevaba el techo de deuda hasta finales de 2012. Sin embargo, su propuesta no encontró el respaldo de los senadores Republicanos.

La solución del pasado fin de semana fue entonces un necesario pacto bipartidista, donde se extendió el techo de deuda hasta después de las elecciones a cambio de un mayor recorte del déficit sin elevar los impuestos. En tal acuerdo, los Demócratas hicieron muchas concesiones y seguramente perderán el apoyo de los grupos de izquierda para las próximas elecciones federales. Los Republicanos, a su vez, acataron las presiones del Tea Party, lo que fortalece su postura frente a las elecciones federales de 2012.

En efecto, para diversos analistas el acuerdo entre Obama y el sector más conservador del Partido Republicano ha permitido que cualquier mención relacionada con el fin de las exenciones fiscales favorecedoras desde 2004 de las poderosas corporaciones y más ricos del país quede prácticamente intocable. Asimismo, que el enojo de muchos ciudadanos contra el poder político que durante 25 años ha sido incapaz de resolver el apremiante problema de la deuda (14.3 billones de dólares), sea capitalizado por este grupo que se fortalece cada vez más. En ese sentido, si bien el principio de acuerdo alcanzado permitirá que Estados Unidos escape de la amenaza de la moratoria y consiga la dosis de certidumbre y tranquilidad para sortear el problema de su abultado déficit en el corto plazo, no está muy claro que el acuerdo construido a marchas forzadas le permita conseguir esa tranquilidad de largo plazo que sus ciudadanos reclaman.

Por otra parte, durante este proceso Boehner perdió la fuerza que requería para conducir a un grupo de gran activismo ideológico, mientras Reid agotó su debilitado apoyo político como para liderar a su partido hacia una propuesta relevante. Por ello, los puestos de ambos van a estar seriamente en entredicho en los próximos tiempos. En cuanto al Presidente Obama, su posición es ahora más difícil que al inicio del proceso porque mostró su poca capacidad de negociación política y con su discurso de auto exculpación  no dejó nada satisfecho a un sector importante del público estadounidense que aumenta su incertidumbre y reduce su desconfianza. Él trató de soslayar en su momento la responsabilidad única del congreso, pero sus críticos siempre enfatizaron la tibieza de su administración para sacar adelante un acuerdo satisfactorio y la falta de operadores eficientes en el congreso.

En tal forma, para muchos especialistas Washington ha ofrecido a la nación y el mundo un espectáculo patético que afecta decisivamente la imagen de un Presidente, cuya popularidad ha alcanzado -según Gallup- el mínimo histórico del 40%.

joseantonio.meyer@gmail.com

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