08-03-2021 02:48:35 AM

El mensaje

Por Valentín Varillas

La semana pasada, en una de sus ruedas de prensa, el gobernador Barbosa lo dejó muy claro.

Habló de personajes de la política poblana, con añejos pendientes con la justicia, que pretendían competir por un cargo de elección popular en junio próximo.

Y que habría sorpresas antes de verlos aparecer en las boletas.

Muchos, se fueron con la finta.

Dieron por sentado que se refería a las administraciones emanadas del neo-panismo.

Nada más.

Que ningún otro grupo político más, cabía en el supuesto.

Por eso, al interior de los partidos no existió el menor filtro en la consideración de perfiles para otorgar candidaturas.

En teoría, todos cabían.

Sin excepciones ni limitantes.

Sin excusas ni pretextos.

Y bajo esa lógica, exigieron las posiciones que sintieron que por derecho les correspondían y se decidieron a regresar a la política, creyendo que los procesos legales abiertos en su contra -en otra época y en una realidad política distinta- dormirían eternamente el sueño de los justos.

Se equivocaron, otra vez.

Y ya se pusieron a temblar.

Todos los que saben que cometieron actos inconfesables mientras se desempeñaron en un cargo público.

Tengan o no aspiraciones de tipo político.

La detención de Meneses, más que la del propio Marín, inauguró en Puebla la temporada de caza.

Esa que, insisto, se creyó que tenía alcances limitados, únicos y exclusivos para cierto grupo y que respondía no a un tema de aplicación de la ley, sino de filias y fobias personales.

Seguramente ya quedó claro que en esto, todos caben.

Que el ajuste de cuentas con el pasado va más allá de colores, logos, partidos o ideologías.

Por cierto, los moreno-galistas que han festinado hasta el exceso las recientes capturas ¿de verdad creen que ya la brincaron?

Qué a pesar del descarado atraco al erario poblano ¿ya no tienen nada de que preocuparse?

Porque, al igual que los marinistas, han hecho y siguen haciendo felices y optimistas cálculos en torno a su futuro en la política poblana.

¿Llegarán libres al día de la elección?

O mejor, tal vez valdría la pena preguntarles : ¿qué tan bien duermen?

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