05-12-2020 08:33:06 AM

Las siete vidas de Islas

Por Valentín Varillas

En el 2016, el galismo no lo quería.

Su designación como Secretario de Desarrollo Social fue interpretada como una imposición de Rafael Moreno Valle.

Hasta el propio gobernador se sentía incómodo con el cumplimiento de ese compromiso en específico.

Sin embargo, poco a poco se fue metiendo en el ánimo de quienes se sentían miembros de una especie de “círculo de notables” de aquella breve administración y pudo al final transitar su encargo sin mayores obstáculos.

Tan fue así, que Gerardo Islas recibió el apoyo de Gali en las negociaciones para designar al gobernador interino de Puebla, después de la muerte de Martha Erika Alonso.

En el círculo cercano al presidente, se manejaron apoyos específicos a favor de Islas, lo que generó que, por un espacio muy breve de tiempo, sus bonos políticos subieran.

El primero de ellos, vino de las huestes de Elba Esther Gordillo, concretamente de su nieto. René Fujiwara.

Islas supo tejer una relación de amistad muy cercana con Mónica Arriola, la fallecida hija de la maestra, con quien coincidió políticamente en las filas de Nueva Alianza.

Por eso, cuando en el gobierno federal checaron el perfil y preguntaron por él, recibió el aval incondicional por parte de los “elbistas”.

 

El segundo apoyo vino de parte de Manuel Velasco, ex gobernador de Chiapas quien llevaba una excelente relación con Rafael Moreno Valle, a quien se refería como “su hermano”.

A la par de esta cercanía, Gerardo Islas supo también trabajar la relación con el chiapaneco, hoy uno de los hombres de mayor cercanía con el presidente López Obrador.

Velasco fue consultado y dio su aval incondicional.

Al final, una serie de factores se dieron y la designación no le favoreció.

Recientemente, parecía que se le venía la noche cuando el gobernador Barbosa anunció una investigación sobre la forma en la que se gastaron los recursos públicos utilizados para las labores de reconstrucción, después del sismo del 2017.

Inclusive, en una conferencia de prensa, señaló a Islas públicamente como el responsable de los supuestos malos manejos.

Sin embargo, en las últimos días algo cambió.

Islas fue recibido por el gobernador Barbosa, en Casa Aguayo, en su carácter de presidente del CEN de Fuerza Social por México, de reciente registro como partido político nacional y en donde la voz de mando la lleva el ex priista y ex morenista Pedro Haces Barba, aliado incondicional del presidente López Obrador.

Aunque apenas ayer el propio mandatario estatal aseguró que las investigaciones contra Islas “continuaban” y que el haber tenido un encuentro con él no significaba nada, lo cierto es que hay mucho simbolismo en tan simple evento.

Y es que, de acuerdo con los usos y costumbres todavía vigentes en la política poblana, una visita con estas características, con su consabida promoción en las vías oficiales de comunicación, le permite al joven Islas ver con optimismo su futuro en el corto plazo en la política nacional, más allá de los pecados cometidos en su paso por el servicio público poblano.

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