26-11-2020 09:46:22 AM

Las confrontaciones crecen

Por Jesús Manuel Hernández

 

Una semana donde el escenario político va mostrando cada vez más que las diferencias se vuelven confrontaciones en crecimiento y se abre paso la tendencia a favorecer la popularidad por encima de la constitucionalidad, aunque el trabalenguas de los ministros no deja títere sin cabeza y engloba a los actores políticos hasta este año, o sea, a AMLO le toca su raspadita.

Los nombres de los ex presidentes han desaparecido del cuestionario y suplidos por el de “actores políticos”, un asunto que bien visto, con optimismo, no está tan mal para ellos y abre un abanico de responsabilidades.

El show interrumpido por fallas en las transmisiones dejó ver a los ministros de carne y hueso y una definitiva decisión del ministro presidente por volverse antipopular más que anticonstitucional, así que bienvenido a la lista de quienes serán juzgados por el otro pueblo.

Ese otro pueblo salió a la calle en respuesta al llamado de López Obrador, al reto más bien dicho, de reunir a 100 mil que protestaran en su contra.

Los señores de Frenaaa salieron con banderas y estandartes como si de una marcha guadalupana se tratara, para pedir el fin del mandato de la otra Morena.

Las autoridades federales registraron a 18 mil asistentes, los de la CdMx sólo a 8 mil, y los organizadores vieron a 150 mil. ¿A quién creerle?

El asunto es fácil, los metros cuadrados de la explanada, de las avenidas, la separación entre las personas, puede cuantificarse cuántas personas estaban por metro cuadrado, así lo hacía el viejo régimen, supongo que el método sigue siendo útil.

Quizá no importe cuántos salieron, cuántos marcharon o qué dijeron. Quizá el juicio debe salir de la reflexión de si el movimiento está siendo contenido suficientemente. Decía Maurice Joly, el amigo de Víctor Hugo, que “Las revoluciones se producen sencillamente cuando las fuerzas que las preparan dejan de ser contenidas”.

Las primeras páginas de los diarios y portales de noticias de este domingo dan cuenta de los hechos de la marcha bajo su muy particular y hasta respetable visión, una especie de luz y tinieblas, caja de resonancia, eco, o absoluto silencio.

Lo que queda en evidencia, es que todos los hombres tienen puntos débiles y los enemigos de López Obrador han pasado muchas horas buscando esos puntos débiles, el Talón de Aquiles del Presidente, a fin de pegar en el punto exacto para conseguir la desestabilización del régimen o al menos romper uno de los eslabones de la cadena de poder que ha consolidado a Andrés Manuel, sin duda, como el presidente más poderoso de los últimos tiempos.

Un político que ha esperado décadas para llegar a la silla presidencial, que ha contenido toda su emoción y ha ido guardando facturas en el cajón de los recuerdos, un presidente que desde el primer día de su gobierno ha demostrado que quiere aplastar totalmente a su enemigo.

A fin de cuentas, la democracia está funcionando.

O por lo menos, así me lo parece.

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