29-10-2020 01:28:53 PM

La oposición se manifiesta en las urnas

Por Rodolfo Rivera

 

Una vez más, los simpatizantes del movimiento FRENAA (Frente Nacional Anti AMLO) quisieron dar una muestra de fortaleza, le querían tomar la palabra al Presidente – quien aseguró la semana pasada que “si llegara a haber una manifestación de 10 mil persona o bajara mucho en las encuestas, se iba”- y organizaron una nueva “toma” del Zócalo de la Ciudad de México.

Efectivamente, marcharon y llegaron a la Plaza Mayor de la capital del país unos miles de ciudadanos (en su mejor momento quizás unas 20 o 30 mil personas), aunque naturalmente no la llenaron, pues la mitad tiene instaladas unas 100 tiendas de campaña y la otra mitad faltó mucho para estar llena.

Algunos tontos difundieron fotografías del zócalo repleto de manifestantes, pero las imágenes correspondían a… concentraciones de simpatizantes de López Obrador en años anteriores.

La verdad las únicas manifestaciones que han llenado el Zócalo con hasta 200,000 personas han sido las de los partidarios de Andrés Manuel López Obrador en 2006. Y desde luego conciertos de artistas extranjeros como Paul McCartney o Roger Waters en años recientes. Vaya, ni el Papa Francisco llenó el Zócalo capitalino.

Sin embargo, la discusión no es si los simpatizantes del FRENAA (esa rara organización liderada por un tipo raro también, Gilberto Lozano, que trabajó en la Secretaría de Gobernación con Vicente Fox y que es evidente que pertenece a la Organización ultraderechista de El Yunque, aunque ahora se llama “Organización para el Bien Común” y que también tiene copada a la Coparmex y a la mayoría de dirigencias el PAN) lograron reunir a 100 mil personas en su manifestación o si lograron repletar el Zócalo o no. Es más, lo pudieron haber llenado tres veces. Pero la oposición a la gestión de Andrés Manuel López Obrador se debe ver reflejada en las urnas.

No es con zócalos llenos o marchas gritando consignas y autos en caravanas como se logra un cambio de partido en el gobierno. Es en las votaciones donde se debe ver efectivamente que la mayoría de mexicanos no quieren que AMLO y/o MORENA sigan gobernando.

Esos mismos argumentos gritaban los panistas en 2006, que su candidato había ganado aunque fuera por un voto y que así es la democracia.

Bueno, pues AMLO ganó las elecciones en 2018 con más de treinta millones de votos. Ricardo Anaya obtuvo unos 12 millones y medio. José Antonio Meade consiguió poco más de 9 millones y el “Bronco” casi 3 millones de sufragios. Ni sumando los votos de los tres opositores le hubieran podido ganar a López Obrador.

El actual Presidente de la República no llegó al poder mediante un golpe de Estado o como producto de un fraude electoral.

Que no les guste cómo gobierna a esos millones que de por sí no votaron por él y jamás votarán por su partido, es otra cosa. Pero con 100 tiendas de campaña en el Zócalo no tiran ni al Presidente de una Colonia.

Si los de FRENAA quieren que se vaya, que salgan a votar en masa en el próximo proceso electoral y que MORENA pierda la mayoría de escaños en la Cámara de Diputados y con mayoría opositora al Presidente, que lo juzguen y lo destierren a las Islas María (que ya ni prisión es). O bien que el gran escritor de Best Sellers Francisco Martín Moreno lo queme vivo en la plaza pública (me dan risa los del FRENAA, ahora adoran a Francisco Martín Moreno porque es un crítico implacable de López Obrador, pero no hay crítico más visceral contra la Iglesia Católica que él, en sus libros de “Historia”… pero es evidente que los de FRENAA no leen mucho).

Ya veremos, pues, el próximo año, si efectivamente los gritones de FRENAA son la mayoría en este país y hacen perder al partido del Presidente. Vamos a ver si salen a votar. Pero sobre todo, vamos a ver si efectivamente son más de 30 millones que voten en contra. O bueno, al menos que sean mayoría contra los que sí voten por MORENA y sus candidatos.

Porque elecciones sí va a haber. Ese es el pequeño detalle que debemos defender. Y gana el que obtiene más votos. Y a la mejor no es con el que yo simpatizaba. Pero me amuelo, porque la mayoría sí votó por él. Esa es la esencia de eso que llaman Democracia.

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