22-09-2020 04:30:40 PM

AMLO a la boleta, otra vez

Por Valentín Varillas

 

Morena es un desastre.

No ha podido con el gran reto que supone ser el partido en el poder.

Y como se ve el panorama, las cosas se van a poner todavía mucho peor.

No hemos visto todavía nada.

El canibalismo interno llegará a su máxima expresión, en el proceso de renovación de los liderazgos del partido.

La lucha por determinar qué tribu será la encargada de diseñar y operar la estrategia electoral para la elección del próximo año.

La más importante hasta el momento para la famosa 4T y para su líder máximo.

Los saldos de una fractura potencial, se ven en el papel desastrosos.

Adentro del partido se dan luchas encarnizadas entre “colegas”, de una manera mucho más radical que las batallas que afuera se llevan a cabo en contra de sus adversarios políticos.

Así, con la misma virulencia, se señalan con dedo flamígero los enemigos irreconciliables a los que hay que exterminar a como dé lugar.

Y lo peor, de un lado y del otro se ve una caballada que luce famélica ante el enorme reto que tienen enfrente.

Por eso, nuevamente, el presidente López Obrador va a entrar al rescate.

Sabedor de que, a pesar de todo, en términos de aceptación y confianza sigue siendo lo más rescatable que tienen los partidos que lo llevaron al poder, vive subido al ring electoral.

Y no habrá manera de bajarlo.

 

Aunque lo niegue obsesivamente en el discurso, el proceso electoral del 2021 será fundamental para definir el derrotero de su gobierno en su segunda mitad.

La que determinará irremediablemente el balance final del sexenio.

AMLO sabe que hay mucho en juego y que va a tener que ponerse el overol.

Por eso, ya se prepara con todo para, desde el púlpito público, arreciar la arenga en contra de sus enemigos.

Y el mensaje con motivo de su Segundo Informe parece el escenario ideal para el banderazo de salida.

Los spots realizados para promover el evento son un adelanto fidedigno de lo que veremos.

El eterno señalamiento y magnificación de las omisiones y corruptelas del pasado, sazonada con una convenenciera omisión o justificación de los yerros y pendientes del presente.

Nada nuevo.

Otro discurso con evidentes tintes de campaña, protagonizado por el eterno candidato que se ha negado sistemáticamente a entrarle al reto de mutar al estadista.

A Morena no le va mal en las encuestas.

Aparece como partido arriba de sus opositores en lo que a intención de voto se refiere, sobre todo en la elección de nuestros próximos diputados federales.

Tiene la ventaja de contar con los votos potenciales que les puede sumar el uso electoral de la política asistencial que ha ensayado el actual gobierno federal.

Sin embargo, además de la división de sus liderazgos, les juega en contra la mala calificación ciudadana que hasta el momento han recibido los gobiernos estatales y municipales emanados de este partido.

López Obrador es, nuevamente, la tabla de salvación para quienes ya se habían colgado de su imagen y arrastre popular en la coyuntura electoral del 2018.

A ver si les alcanza tres años después.

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