22-09-2020 03:23:05 PM

Infonutrición: Infoesbeltez, infodesintoxicación y ligereza informativa

Por Abel Pérez Rojas

 

A partir de contrastar y contraponer con sus antónimos, a comportamientos y situaciones perniciosas, como lo son la infobesidad, la infoxicación y la sobrecarga informativa, podemos conceptualizar y diferenciar otro igual número de representaciones y pensamientos que significan un aporte teórico y certeza en la clarificación, visibilización y toma de consciencia de nuevas rutas “saludables” informativas que conforman una especie de infonutrición (ruta equilibrada de consumo de información digital),  como lo son: la infoesbeltez, la infodesintoxicación y la ligereza informativa, respectivamente.

Hace un par de semanas escribí un artículo titulado: Infobesidad, la pandemia silenciosa sin freno; en dicho artículo dije que:

“La infobesidad, como lo sugiere la palabra, se trata de una especie de “obesidad informativa”, es decir, consumimos tanta información que ésta se acumula en nosotros y nuestro entorno cercano, ocasionando con ello, efectos perniciosos en lo individual y en lo colectivo”.

También traje a colación dos conceptos más que se toman como sinónimos, la infoxicación y la sobrecarga informativa.

A partir de dicho artículo recibí un interesante comentario de mi amigo literato y filósofo, Miguel Ángel Martínez Barradas, quien como arquero experto lanzó:

“La infobesidad surge cuando se consume en exceso información chatarra.

¿Podríamos proponer el término infonutrición en oposición al de infobesidad?

“Así, si la infobesidad es el consumo de información chatarra, la infonutrición sería el de la información útil”.

Brillante el aporte y pregunta con jiribilla.

A primera instancia me pareció afirmativa la respuesta, pero ya con detenimiento afirmo que no, son conceptos parecidos, pero que el planteamiento arroja luz en relación a tres antónimos que podemos deducir y plantear a fin de enriquecer el diálogo y que son verdaderas aportaciones teóricas en el campo de la comunicación digital.

Analicemos muy brevemente cada uno de los conceptos planteados inicialmente.

Infobesidad, obesidad de información, acumulación excesiva de datos sobre algún tema en particular o de cualquiera.

Infoxicación, de acuerdo con Wikipedia es el “afán por fotografiarlo y por escribirlo todo, por comunicarlo constantemente todo; la cultura del Instagram, del Snapchat, del selfie, del Whatsapp, del Facebook; un deseo irrefrenable por producir y reproducir imágenes de forma desenfrenada, por escribir y mandar mensajes constantemente, por guardarlo todo: cada imagen, cada pensamiento, cada información, no sólo los individuos, sino también las empresas, los organismos públicos… clasificando y almacenando”.

Sobrecarga informativa, según la misma enciclopedia en línea, se trata del “estado de contar con demasiada información para tomar una decisión o permanecer informado sobre un determinado tema”.

Como se puede ver, aunque se toman como sinónimos, en realidad los tres conceptos se refieren a situaciones y fenómenos, diferentes, pero que tienen por común –usando términos del campo de la alimentación humana-, estados mórbidos, es decir, que son síntomas de una enfermedad, en este caso, los efectos perniciosos de la información digital nociva y excesiva en el ser humano.

Contraponiendo sus pares antónimos, podemos deducir y proponer lo siguiente.

Infoesbeltez, equilibrio entre nuestras necesidades reales de información y el consumo que hacemos de la misma.

Infodesintoxicación, proceso de depuración para pasar de una situación de trastorno provocada por el excesivo consumo y generación de información a estados no perniciosos.

Ligereza informativa, es el estado de contar con la información suficiente para estar bien informados y poder tomar decisiones fundamentadas.

Siguiendo con el ejercicio analógico, estos tres conceptos forman parte de algo que llamaré infonutrición, entendiendo ésta como la adquisición, generación y procesamiento crítico, inteligente, mesurado, lógico, veraz y racional de información en los entornos digitales, pero que por extensión puede también aplicarse a los entornos no virtuales.

Hablar de infonutrición es también tener presente la libertad de expresión e información, el efecto de las fake news, la apropiación y explotación de la huella digital de cada persona, la formación de ciudadanos hiperconectados, la inteligencia colectiva, las nuevas rutas de las nanobioinfotecnologías, en fin.

Interesante el ejercicio especulativo y dialógico que, por supuesto, da para más y que retomaré en futuras entregas; por ahora, te invito a que consideres someterte a una “infodieta” para “infodesintoxicarnos” y estar “infosaludables”.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo.

Nos vemos la próxima semana, hasta entonces.

 

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