14-07-2020 01:53:31 PM

Morenovallistas ¿todos?

Por Valentín Varillas

 

Rafael Moreno Valle llevó a cabo una estrategia de “control total”, que tenía el objetivo de ejercer el poder absoluto del que gozó como gobernador de Puebla.

Para lograrlo, tuvo que echar mano de políticos, operadores y servidores públicos de todos los partidos, ideologías y grupos.

De izquierdas, derechas, centro y cualquier otra posición del amplio espectro de la geometría política, ya sea por convencimiento, interés económico, amenazas o supervivencia, se sumaron al proyecto que prometía un cambio radical para Puebla.

Y no fueron pocos, al contrario.

Fueron integrados al servicio público estatal o bien al de los diferentes municipios controlados por el grupo en el poder.

También le entraron a puestos estratégicos en los distintos poderes del estado.

Más allá de que los pactos, acuerdos y amarres, hayan perdurado o no y del nivel que hayan alcanzado, quienes le entraron a sumarse con el grupo político de RMV han quedado etiquetados como “morenovallistas”.

Bajo la lógica que impera en estos nuevos tiempos, el término conlleva un natural sentido peyorativo, similar al que en su momento significó ser “marinista”.

En este contexto, en esta categoría cabrían muchos, muchísimos perfiles de personajes que en su momento pudieron tener algún tipo de liga o interlocución con aquel grupo político y que bajo la óptica extrema de una corriente del puritanismo opinativo, esto tendría que ser suficiente para condenar al ostracismo público a cualquiera.

Claro que aplica para el caso de Ardelio Vargas Fosado y sus aliados.

Imposible olvidar que se trató del primer Secretario de Seguridad Pública estatal en ese gobierno.

Pero también aplica para Lourdes Rosales Martínez, quien fue rectora de la academia de formación policiaca Ignacio Zaragoza, cuando el morenovallismo y sus aliados ocupaban los cargos públicos de mayor importancia en la entidad.

No se movía la hoja de un árbol sin su voluntad.

Impensable que la hoy funcionaria municipal hubiera llegado al cargo sin el visto bueno y la aprobación absoluta de Moreno Valle.

Mucho menos en un tema prioritario como la formación de quienes integrarían los cuerpos de seguridad.

¿Y entonces?

Más allá de las etiquetas, que sean los alcances legales de los diferentes niveles de gobierno, además de la capacidad y los resultados, la medida para palomear perfiles y determinar viabilidades.

Lo demás, son filias y fobias que van y vienen de acuerdo al movimiento de los siempre caprichosos astros de la política.

Y no duran para siempre.

Lo dice la historia.

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