Alianza PRI-PAN: lo que pudo ser

Por Valentín Varillas

 

Hace unos días, el flamante nuevo dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno declaró que no descarta la posibilidad de que el tricolor pudiera establecer una alianza electoral con el PAN de cara al 2021 y abrir la puerta para que un esquema similar pudiera operar para la presidencial del 2024.

El tema para nada es nuevo, aunque apenas se ha hecho público.

La idea la traía ya Claudia Ruiz Massieu y empezó a cristalizarse una vez que se concretó la aplastante victoria de Morena en la elección del año pasado y la inminente ausencia de contrapesos efectivos que resultaron de aquella votación.

La carta de la entonces líder partidista para que encabezara los esfuerzos de la oposición y le plantara cara a López Obrador y a su delfín, era Rafael Moreno Valle.

Su “gran amigo” y ex compañero de bancada.

Desde principios de diciembre, en el ámbito político nacional, se manejó con fuerza aquella versión de que, en la ciudad de Nueva York, se había llevado a cabo una secretísima reunión de lo más granado y poderoso de los mundos político y empresarial nacional, para ungir a Rafael como el futuro candidato de una gran alianza de partidos que pudiera acabar con la apenas naciente 4T.

Ahí se habrían prometido apoyos de todo tipo y se tenía la ventaja de haber ganado en tribunales la elección a gobernador de Puebla, lo que garantizaba capacidad de operación política y sobre todo, mucho dinero para invertir en el proyecto.

En esta lógica, en el senado se dejó ver una alianza de facto entre Moreno Valle, ya como coordinador de la bancada panista y Miguel Ángel Osorio Chong, la voz cantante de los senadores tricolores, quienes formaron un bloque de manera sistemática que se oponía a las iniciativas y propuestas de la mayoría integrada por senadores de Morena.

Además, desde hace años eran ya amigos entrañables.

La complicidad Chong- RMV se selló aquel febrero de 2013, en el momento en el que fue detenida en el aeropuerto de Toluca Elba Esther Gordillo.

Minutos antes de que ocurriera este hecho, como Secretario de Gobernación, Osorio Chong llamó a su oficina al entonces gobernador de Puebla para informarle de la decisión de encarcelar a su madrina y protectora política.

Aquel “martes negro”, Moreno Valle ofreció rendir la plaza y retirarse de la política a cambio de impunidad, sabedor de que una investigación a fondo en contra de “la maestra”, lo embarraría irremediablemente.

Sin embargo, lejos de aplicar la guillotina, con la venia del presidente Peña Nieto, Osorio Chong sentó las bases de un acuerdo de estrecha colaboración que al final resultó muy rentable para ambas partes, tanto en lo político como en lo económico.

A partir de ahí, el gobierno federal se hizo de un valioso aliado en coyunturas importantes como la permanencia del PAN en el Pacto por México y el cabildeo de las Reformas Estructurales que en ese momento eran el eje central de la administración peñista.

Además, los socios, cómplices y amigos de Peña Nieto y su grupo, se quedaron con los negocios más rentables que se hicieron al amparo del poder en el sexenio de Moreno Valle.

Por su parte, la federación se encargó de darle un trato privilegiado al gobierno poblano y autorizar recursos para aplicarse en los más diversos planes y proyectos.

Acuerdo redondito.

La alianza continuó en la coyuntura de la elección presidencial del 2018, en donde Moreno Valle y parte de su círculo más cercano, se sumaron sin reserva a apoyar el proyecto del priista José Antonio Meade.

No únicamente en términos de su coordinación financiera.

En el tema de la definición de la logística general de campaña. Rafael Moreno Valle era un invitado constante en el búnker del priista y sus opiniones tenían un peso específico real en la toma de decisiones.

En este contexto, una potencial alianza electoral a futuro, llevando a RMV como candidato presidencial y teniendo la capacidad de sumar al resto de los partidos opositores a Morena, no sonaba para nada descabellado.

Sobre todo en el contexto de la victoria en Puebla, que lo fortaleció al interior de Acción Nacional y con las magníficas relaciones que tenía con los dirigentes de otros institutos políticos, con los que ya había hecho amarres en coyunturas electorales específicas, sobre todo en Puebla.

Sin embargo, el destino tenía otros planes.

De concretarse una gran alianza de partidos que juegue contra Morena, no se ve en la baraja de posibilidades, algún perfil de peso que pueda competirle al tú por tú a quien sea designado por AMLO como candidato a la presidencia.

Por más amarres que se logren, en este momento, la oposición nacional parece tibia, débil, pero sobre todo, huérfana.

 

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