Fueron capaces de todo

Por Alejandro Mondragón

 

En el teléfono móvil de un periodista poblano aparecieron mensajes en la red social de whatsapp de conversaciones con escorts (mujeres y hombres) que a la vista de cualquiera eran verosímiles.

 

El director del medio reunió la información y se presentó ante la Procuraduría de Justicia para interponer una denuncia por espionaje, intervención de sus comunicaciones y clonación.

 

Se integró la carpeta de investigación, sin que las indagatorias caminaran. Meses después de manera fortuita apareció el número de la carpeta asignado a otro caso, pero de fraude con una estación de gasolina.

 

A otro conocido columnista le llegó un correo que después de días de haberlo abierto comenzaron a leerse conversaciones con fotografías incluidas de pornografía infantil. También presentó la denuncia por espionaje y demás. Nada caminó.

 

El director de un importante periódico digital presentó una denuncia por robo en su casa. Llegaron los agentes a inspeccionar. Días después descubrió micrófonos en su domicilio.

A una empresaria que se negó a ser despojada de su terreno en la exclusiva zona de Angelópolis la metieron a la cárcel, donde fue acosada todo el tiempo por otra reclusa. Fue ultrajada y le rebanaron los senos. Ya salió del penal, pero las cicatrices aún duelen.

 

Le comparto estos cuatro casos que ilustran perfectamente lo que se vivió contra los críticos del morenovallismo. Ahora, no sorprende descubrir que se traficó con menores en el sistema DIF, amén de una supuesta venta de órganos infantiles.

 

Fabricaron delitos para despojar. Falsificaron documentos para ocultar las fechorías cometidas por ellos mismos. Han intentado desaparecer todos sus pecados.

 

A nadie sorprende las atrocidades que se cometieron en aras de mantener el poder en Puebla. El fin justificaba los medios.

 

Estas acciones, por supuesto, ligadas al crimen organizado.

 

A cuántos personajes cercanos que se iban de vacaciones cuando regresaban encontraban que habían sido robados. Solicitaban apoyo de morenovallistas, quienes por arte de magia hallaban coches y parte del patrimonio, detenían a raterillos para después dejarlos en libertad.

 

Eso sí, los afectados quedaban hasta en deuda para lo que se ofreciera en el futuro. Habían logrado su cometido para someterlos y evitar deslealtades.

 

Fueron capaces de todo. En esta frase se resume lo que hizo el grupo en el poder en los últimos años. No se tentaron el corazón para dañar familias, honras, patrimonio y vidas.

 

Los autores intelectuales ya no están (Moreno Valle y Maldonado Venegas), pero los materiales sí. Ahí, muchos andan arrastrando la arrogancia.

 

Todos tendremos siempre una historia de horror que contar, aunque todavía no falte quien les crea más a ellos e incluso hasta los compadezca y defienda.

 

Naturaleza humana.

 

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