Volkswagen en el New York Times, otra vez

Por Valentín Varillas

 

La versión en español del diario estadounidense The New York Times, le ha dedicado un amplio reportaje al tema de la utilización de cañones anti-granizo por parte de la planta automotriz Volkswagen de México, ubicada en territorio poblano.

Para el medio, el asunto no es menor y tiene consecuencias directas en la sequía que sufren campesinos de la zona.

Firmada por Paulina Villegas, la pieza periodística supone que existen elementos para concluir que, en su afán de controlar el clima para su conveniencia, la empresa afectó las cosechas de cerca de 800 trabajadores del campo, su único medio para ganarse la vida.

El tema no es nuevo, ni mucho menos.

Medios locales y nacionales dieron cuenta puntual de él desde hace varios meses.

Sin embargo, que lo lleve ahora el que sin duda es el diario más influyente de todo el mundo, adquiere una nueva dimensión.

También el enfoque de la reportera, quien sin medias tintas asegura que en su afán de no tener millonarias pérdidas este año por la caída del granizo que afecta sus unidades –calcula VW que perdió 20 millones de dólares por este concepto en el 2017-, la automotriz alemana no tiene ningún empacho en condenar a la miseria a estas 800 familias.

“Muchos de los que viven alrededor de la planta se han dedicado al campo por generaciones, principalmente al cultivo de maíz, tanto para su consumo como para la venta. Nazario Cuauhténcos, un campesino que tiene una parcela de tierra a menos de un kilómetro de allí, aseguró que con las siete toneladas de maíz que saca anualmente alimenta a su familia y a sus animales. Pero este año, dijo, tendrá que buscar trabajo en una empresa o en alguna construcción. Incluso tal vez en la misma Volkswagen. ‘Por lo menos es dinero seguro’, comentó”.

En el reportaje del New York Times, se menciona que, a través de la intermediación del gobierno estatal se había logrado llegar a un acuerdo para la suspensión en el uso de estos cañones, arreglo que la empresa no ha respetado.

“Según los vecinos de la planta de Volkswagen, la caída de granizo en la región ocurre alrededor de cuatro veces por año —un dato que reconoció René Saldaña, de comunicaciones corporativas de la compañía— pero las explosiones de los cañones suenan cada vez que hay nubes cargadas lluvia”.

Inclusive, en el texto, el representante de la empresa reconoce abiertamente que no han honrado su palabra y pone en ridículo al Secretario de Desarrollo Rural del gobierno poblano, Rodrigo Riestra Piña:

“La empresa dijo que no tenía información sobre la cantidad de veces ni la frecuencia con la que se habían disparado los cañones desde su instalación, pero se comprometió a cambiar la operación de los dispositivos a modo manual, en vez de que se activen automáticamente con información meteorológica. De todos modos, Saldaña reiteró que no dejarían de utilizarlos, ya que no hay pruebas de que los cañones tengan algo que ver con la sequía”.

No es la primera vez que The New York Times dedica parte de sus contenidos más importantes al tema Volkswagen.

Se trata de un medio que siguió de manera exhaustiva el millonario fraude que operó la automotriz alemana con aquel polémico software anticontaminante.

Las consecuencias para la empresa fueron desastrosas.

Además de las millonarias multas y compensaciones, VW y sus marcas perdieron la confianza de quienes estuvieron en su momento dispuestos a invertir más por sus vehículos, a cambio de que estos no contaminaran y fueran congruentes con su estilo de vida.

Así pues, por primera vez en 16 años, en el 2016 Volkswagen no fue la firma extranjera más vendida en los Estados Unidos, el mercado más grande de venta de automóviles en el mundo.

Ahora, otro nuevo golpe mediático que ha llegado ya a millones de lectores de habla hispana en todo el planeta y que también afecta directamente a la imagen y el prestigio de la principal empresa que genera actividad productiva, directa e indirecta, en el estado.

Pronto, también, se verán las consecuencias.

 

 

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