29-06-2022 08:42:05 PM

Chiapas: La amenaza tras el saludo

“Buenos días Chiapas”… Así inicia una columna aparecida en el diario Cuarto Poder, uno de los más influyentes en la capital del estado, el viernes 22 de abril de este 2011, y que necesito comentar hoy.

Pocos días antes, Franklin Campos Córdova, presidente de la Coordinadora Regional Antorchista del Sureste (que agrupa a los estados de Tabasco, Campeche, Quintana Roo, Yucatán y Chiapas) y responsable del trabajo antorchista en Chiapas, me había comentado de las dificultades que ha venido enfrentando, como casi todos los antorchistas del país, para que la delegación federal de la Secretaría de Desarrollo Social, Sedesol, (o sea, nada que ver con el gobierno chiapaneco) atendiera y resolviera las demandas de nuestros compañeros.

El problema es bien conocido por los organismos nacionales de dirección de nuestro movimiento, a grado tal que, como es del dominio público, nos hemos vistos forzados a efectuar protestas ante las mismas oficinas centrales de esa Secretaría en la capital del país, con muy pobres resultados por cierto. La versión de Franklin, pues, no falta un punto a la verdad.

Junto con lo anterior, sin embargo, me informó también, un poco sorprendido y desconcertado, de una entrevista reciente con el director del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Chiapas (es decir, aquí sí, un funcionario del gobierno de Chiapas). En resumen (detalles aparte), el señor, tan luego vio entrar en su oficina a Franklin, acompañado de la maestra Rosa Netro, cuya situación jurídica y académica era el asunto a tratar, subió el volumen a su música, les dio la espalda y se puso a hablar por teléfono (una, dos, tres veces), con la manifiesta intención de hacer sentir su menosprecio a quienes él mismo había convocado.

Cuando finalmente, después de oír la exposición del problema, se dignó hablar, lo hizo en un tono por demás áspero y arrogante y sólo para, después de lanzar una puya hiriente a la maestra, espetarles a ambos que en su área de competencia manda él y sólo él.

Aquí es necesario destacar que Franklin es uno de nuestros dirigentes, a nivel regional y estatal, más sereno, ponderado y respetuoso en el trato con los funcionarios, a la hora de plantear y defender las demandas que encabeza. Por ello, no es atribuible a él el trato grosero de que fue víctima. Se trata, más bien, de una maniobra perfectamente calculada para enviar una señal inequívoca sobre el trato que debemos esperar, de aquí en adelante, en toda oficina de gobierno en que tengamos algo qué gestionar. Este caso, a mi juicio y a diferencia del de Sedesol, sí tiene mucho que ver con la nota periodística que comento.

Vamos a ella. La columna apareció muy pocos días después de la entrevista a que me refiero, tal vez para subrayar, intencionalmente, la relación entre ambos hechos. Luego está el curioso contenido general de la nota: una denuncia y un reclamo por la ineptitud y falta de oficio político mostrados por la oficina encargada “de la operación política” con las organizaciones sociales de Chiapas, causa, según el reportero, de varias protestas ocurridas “en la semana” en distintos puntos del estado.

En apariencia, pues, una crítica al gobierno chiapaneco o, al menos, a algunos de sus empleados de mayor nivel. Entre las protestas reseñadas está, se dice, la efectuada por “la organización Antorcha Campesina” (que) “también desquició el tránsito de la capital chiapaneca, luego de tomar las instalaciones de la delegación de la Sedesol y dejarla libre después de haber logrado sus objetivos de tramitar cinco mil expedientes de viviendas, mismas que presuntamente (sic) beneficiarán a militantes del norte y del centro de la entidad”; y enseguida se lanza a matar: “…pero en otros tiempos el líder de la organización, Franklin Campos Córdova, ya estaría en la cárcel por afectar las vías generales de comunicación y los derechos de terceros…”.

Hasta aquí la nota. Destaco, en primer lugar, que al referirse a las demandas y a las acciones de protesta de las otras organizaciones, en ningún caso se sugiere falta de seriedad o de legitimidad de sus demandas, como sí se hace con los antorchistas.

Por el contrario, se deja sentir en todas un tono justificatorio y solidario con los inconformes. Pero la diferencia esencial es que, absolutamente en ningún otro caso, el reportero pide, abierta o implícitamente, cárcel para los descontentos o sus líderes. Por tanto, hay lugar para suponer que éste es el verdadero objetivo de la nota, y es por eso que me ocupo de ella.

Primero. Es rotundamente falso que Franklin y su gente hayan “tomado” las oficinas de Sedesol. La misma nota delata la falsedad al contradecirse flagrantemente. En efecto, si los antorchistas tenían tomadas las oficinas, ¿con quién “tramitaron” su solicitud de vivienda?

Y si se me dice que con los funcionarios que quedaron encerrados, ¿por qué no se acusa a los manifestantes de “retención ilegal de personas” o algo similar? Además, ¿con qué bases, sobre qué razones se duda de la autenticidad y legitimidad de su demanda? ¿Por qué sólo ocurre esta duda  en el caso de Antorcha?

Segundo. Muy grave y preocupante resulta que el reportero, asumiéndose, por sí y ante sí, como fiscal (el que acusa) y como juez (el que juzga y sentencia), sin mayores trámites ni alegatos declare a Franklin reo convicto de los delitos que le achaca y sentencie salomónicamente que merece la cárcel. ¿Así se imparte justicia en Chiapas? ¿Son allá los medios de información tribunales competentes para juzgar y sentenciar a cualquier acusado?

¿Para esto sirve allí la libertad de prensa? ¿Para atacar, desprestigiar y condenar a todo el que resulte molesto a un medio de prensa o a quien les paga para hacerlo? Es claro que la nota, por donde se le vea, es un inaudito abuso de la pluma y de la tribuna de que dispone el reportero en cuestión; un abuso cobarde, además, porque se ampara en el respeto irrestricto de que goza en México el trabajo periodístico, como servidor de la verdad que dice ser. Dejo aquí constancia de estos hechos preocupantes, en previsión de lo que pueda ocurrir en el futuro.

*Secretario General del Movimiento Antorchista Nacional

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