14-04-2026 05:50:07 AM

La diferencia, en hechos y números

Por Valentín Varillas

 

AMLO soltó a Ovidio Guzmán, con el pretexto de evitar el costo social de su captura.

Un escenario apocalíptico de guerra interna desatado por la potencial reacción violenta del Cártel de Sinaloa.

Uno de los capítulos más vergonzosos de nuestra historia como país, en donde el Estado mexicano se rindió a las organizaciones criminales.

El actual gobierno, sin embargo, se fue con todo en contra de “el Mencho”.

Asumió de frente las consecuencias de eliminarlo de la escena delincuencial nacional.

Las que se desataron ayer y las que pudieran venir en el futuro.

Y aunque se repita hasta la saciedad de que el apoyo de los gringos fue fundamental en el éxito del operativo, en el caso de Ovidio también se pudo solicitar.

No se quiso hacer de esa manera.

Aquí hay diferencias radicales en la forma y en el fondo.

Aunque se pretenda vender obsesivamente el que este gobierno es una calca del anterior, la columna vertebral de la estratega en materia de seguridad es diametralmente opuesta.

En todo los sentidos.

Y existen datos numéricos que no dejan lugar a dudas.

Indicadores contundentes que lo reflejan con toda contundencia.

Por ejemplo, en los primeros cien días del actual gobierno se llevaron a cabo 202 operativos en contra de la delincuencia organizada.

En el mismo período del anterior sexenio, fueron sólo 29.

Esto representa un aumento del 500%.

Ya desde el inicio se empezó a marcar una distancia importancia.

En la administración Sheinbaum se han detenido a más de 38 mil 700 criminales por delitos de alto impacto, contra 94 mil en todo el sexenio anterior.

A ese ritmo, en esta administración se alcanzaría un aumento del 60% de delincuentes capturados.

Entre octubre de 2024 y febrero de 2026, se aseguraron en México 327 toneladas de droga.

Esta cifra es 62% mayor a todo lo que se incautó en el último año de López Obrador.

De seguir esta dinámica, al final del actual gobierno federal se alcanzaría una cifra mucho mayor a la del primer piso de la 4T.

Y seguramente, a partir del tema de “el Mayo” caerán muchos más, en número y en posiciones de liderazgo al interior de las organizaciones criminales.

Andrés Manuel vendió en su discurso que un combate frontal contra la corrupción tendría como consecuencia natural la disminución en el número de delincuentes que operan en el país.

Su sexenio acabó siendo el más corrupto de la historia y en el México que gobernó, el crimen organizado disfruto de la libertad para seguir operando, creciendo e infiltrándose en todas las esferas de nuestra vida como país.

Falta mucho por hacer, pero lo del domingo deja muy en claro que, combatirlos con todo y de frente, es la única opción.

A estas alturas no hay de otra, pase lo que pase.

Este país, de plano ya no aguanta más.

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