06-09-2026 07:09:51 PM

Seguridad infiltrada: nada cambia

Por Valentín Varillas

 

La captura de la banda de “Los Millonarios” en Puebla, más que alegrarnos, debe de provocar una profunda preocupación.

Pone en evidencia que sigue más viva que nunca la infiltración de criminales en las instancias de seguridad pública.

El líder de esta célula criminal era un elemento activo de la Guardia Nacional.

Entre sus cómplices había un militar de la Defensa.

No se trata, ni de cerca, de un caso aislado.

Es la prueba más clara de que el sistema sigue podrido desde sus mismas entrañas.

Nos vendieron que la militarización y la Guardia Nacional purgarían la seguridad en México.

Prometieron que la Cuarta Transformación traería una moralidad intachable a las fuerzas armadas.

Prometieron que la corrupción del pasado se acabaría por decreto.

Hoy la realidad, otra vez, hace pedazos el discurso.

¿De qué sirven los presupuestos multimillonarios y el despliegue de tropas si los mismos encargados de cuidarnos lideran bandas delictivas?

Operaban con armas, inhibidores de señal y droga.

Este caso expone también el fracaso rotundo de las llamadas pruebas de control y confianza.

Es evidente que simplemente son un trámite burocrático que en los hechos resulta inútil.

Una herramienta para maquillar cifras mientras los criminales se visten de uniforme, lucran con la placa y cobran del erario.

Y la mal llamada la “inteligencia nacional” o no lo nota, o es cómplice.

El mensaje es aterrador.

Resulta irónico que la caída de esta banda no vino de la Guardia Nacional ni de la Defensa.

Vino de una simple denuncia anónima al 089.

La ciudadanía, nuevamente, tuvo que hacer el trabajo que las autoridades no quieren o no pueden hacer.

La realidad es que nada ha cambiado.

La transformación prometida en materia de seguridad fue solo un cambio de fachada y de color del uniforme.

Siguen intactas las mismas mañas, la misma impunidad y la misma infiltración.

Venden y venden aquello de que la militarización es la solución, mientras el ciudadano sigue desprotegido.

La verdadera tragedia se centra en el hecho de que el delincuente cobra en una nómina que lleva por imagen el escudo nacional.

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