30-08-2026 10:29:59 PM

Parque Ámsterdam, otro fraude inmobiliario del Clan Posada

Por Alejandro Mondragón

 

Normalmente una inversión, un nuevo desarrollo inmobiliario se recibe con gusto; sin embargo cuando dicho proyecto se basa en fraudes y nuevos delitos contra familias poblanas que perderían su patrimonio la noticia causa alarma.

 

En Al Portador se ha dado puntual cuenta de la tragedia que le ha tocado vivir al empresario y colaborador Héctor Montiel García, por el “delito” de querer desarrollar unos predios y toparse con los Posada Cueto.

 

Los inicios del conflicto se remontan al año 2000, cuando Héctor compra a Bancomer dos predios, Tecal de 20,720 metros cuadrados y Atlmonamiqui de 72,075 metros cuadrados, los cuales pone a nombre de su esposa la Sra. Catalina Romero de Martino (fallecida en Septiembre de 2013) en el entendido de que eran propiedad de Héctor.

 

De 2000 a 2006 jamás hubo ningún problema, hasta que ese año se acercó a Héctor, Gabriel Posada Cueto, con la supuesta intención de comprar los predios, que por razón del crecimiento de Lomas de Ángelopolis, quedaron dentro del desarrollo, en la zona conocida como Lomas II.

 

Ante la negativa de Héctor a venderles inició la presión por otras vías, como llamadas anónimas, conocidos que llegaban a convencer a Héctor de que era mejor venderles a los Posada y no meterse en problemas con ellos, amenazas de expropiación que haría Mario Marín de esos predios y toda suerte de maniobras mafiosas, las mismas que han sufrido por parte de los Posada, durante años los habitantes de San Andrés Cholula y Santa Clara Ocoyucan y con las que han logrado hacerse de todas las tierras sin excepción, de los terrenos a partir del Periférico Ecológico, al costo humano que sea necesario, conservando ilegalmente el control de accesos e instalación de servicios, sin entregarlas al Ayuntamiento respectivo.

 

Así, mientras Gabriel Posada era adorable prodigando atenciones e invitaciones a Catalina y Héctor, pero en las sombras, su hermano Rafael, orquestaba las amenazas y las presiones ocultas y los procedimientos con Ministerios Públicos y Jueces, para hacerlos sentir en riesgo si no les vendían.

 

Harto de la situación Héctor aceptó vender, pero los Posada no querían comprar, querían robar.

 

Acordaron que primero los Posada le  comprarían Tecal y después Atlmonamiqui.

 

En señal de cierre de la operación primera le anticiparon $3,000,000.00 (tres millones de pesos) sobre el predio Tecal cuyo precio pactaron en $1,000.00 (mil pesos) el metro.

 

Mientras esto sucedía los Posada Cueto “empresarios con visión” falsificaban e inscribían otra escritura paralela por el predio, a éste le agregaron una T, Tecatl y empezaron a trabajar sobre el predio, construyendo los Clusters Nilo y Victoria.

 

Los Posada Cueto, además “consiguieron” que los dueños originales del predio denunciaran al comprador (anterior a Bancomer) por supuestamente no haberles pagado, esto lo hicieron para complicar la situación legal del predio y ganar tiempo.

 

Al constatar Héctor de que sin aviso le habían despojado del predio, habló con los Posada quienes le dijeron que ya habían adquirido el predio mediante otra escritura, Héctor interpuso la denuncia correspondiente y presentó el Juicio Reivindicatorio en el Juzgado Segundo de lo Civil de Cholula, aunque el peritaje sobre la escritura de los Posada Cueto confirmó que era falsificada la escritura con la que acreditaban la propiedad, los buenos oficios del morenovallista Juan Pablo Piña con el procurador Víctor Carrancá lograron el archivo de la Averiguación.

 

En el Juicio Reivindicatorio al abogado de Héctor, Ismael Velázquez González se “le pasó” presentar pruebas con lo que se perdió el Juicio. Así robaron los Posada Cueto el terreno Tecal y de $20,720,000.00 (veinte millones setecientos veinte mil pesos) solo pagaron $3,000,000.00 (tres millones de pesos).

 

Los Posada no quedaron satisfechos, insistieron en promover diversos juicios usando a terceros para quedarse también con Atlmonamiqui, el otro predio.

 

Abrumada por los asuntos legales la esposa de Héctor, Catalina, enfermó de cáncer lo que aprovechó su hermana Susana Lucía Romero de Martino, quien heredó de su mamá la Notaría 2 de Tecamachalco. Con el pretexto de cuidarla se llevó a Catalina a su casa.

 

El resultado de tales cuidados fue su deceso, del cual culpan sus hijos a Héctor.

 

Además, ya en poder de Susana y puesta de acuerdo con sus sobrinos, los hijos de Héctor, consiguieron, supuestamente, que Catalina ¡¡¡10 días antes de morir!!! y en estado terminal, les heredara los predios de Héctor, cambiando una disposición testamentaria anterior en la cual Héctor era el heredero de los predios que compró.

Prácticamente con un pie en la tumba, cuando ya no podía moverse dicen que celebró ese Testamento en Huejotzingo, con la Notaria Silvia Hernández Aguilar, entonces Notaria 1, amiga cercana de Susana, situación absurda habiendo tantos notarios en Puebla.

 

Con ese Testamento que tiene una firma evidentemente falsificada y y que sólo tiene media huella digital, lo que hace pensar que se la tomaron cuando ya habia fallecido, se adjudicaron los jóvenes hijos de Héctor la propiedad de Atlomonamiqui.

 

Enterado Héctor de la situación, tuvo que interponer un Juicio Ejecutivo Mercantil con el pagaré que le dio Catalina en garantía, de esos terrenos, consiguiendo, aun en vida de su esposa embargar la propiedad.

 

Una vez fallecida su mamá los jóvenes se adjudicaron Atlomonamiqui, aceptando el embargo y rogándole a su papá que quitara el embargo, se desistiera del Juicio y les diera la mitad, Héctor accedió tratando de restaurar la armonía familiar, como el predio ya estaba adjudicado le ofrecieron a cambio de su desistimiento del Juicio Ejecutivo Mercantil regresarle la mitad, mediante un Contrato de Donación.

 

Así, mediante un Contrato de Donación de sus hijos por la mitad del predio Héctor se desistió del Juicio Ejecutivo Mercantil en que tenía embargado el 100 por ciento del predio, recibiendo sus hijos en el Juzgado,el pagaré firmado por su mamá.

 

A pesar del acuerdo que los hacía dueños de más de 36,000 metros cuadrados en Lomas de Angelópolis, los hijos de Héctor se negaron a cumplir el Contrato, ante el incumplimiento a ese Contrato, Héctor demandó a sus hijos el cumplimiento de ese Contrato de Donación,

 

Sus hijos, Héctor, Catalina y Constanza contestaron la demanda diciendo que sus firmas en el documento eran falsificadas y denunciando a Héctor por ese delito, buscando encarcelarlo.

 

Así con un testamento claramente falsificado y con un Contrato de Donación ya firmado, celebraron un nuevo Contrato, sobre el terreno completo entregando el predio, a un Fideicomiso que constituyeron con los Posada, o sea con los mismos que despojaron a su padre del terreno Tecal y los que fueron corresponsables de la muerte de su propia madre.

 

Con los Posada, se repartieron los lotes.

 

El motivo de tal sociedad no sólo es ambición, es hacer pagar a Héctor por la muerte de su madre de la que culpan a su papá.

 

Años de odio sin sentido, decisiones dañinas para la familia, un pleito ilógico de once años donde todos han perdido.

 

En ese Fideicomiso reservan un gran número de los lotes para venderlos solo a Mauricio Romano Torres, conocido agiotista quien a través de un anticipo económico controla a los jóvenes hijos de Héctor.

 

Ante la defensa legal de su patrimonio, el 12 de agosto de 2017, hace 9 años exactamente, Héctor sufrió un atentado con arma de fuego con el propósito de matarlo, el crimen quedó impune, Héctor señaló como posibles interesados en su deceso a:

 

Rafael Posada Cueto, Gabriel Posada Cueto, Mauricio Romano Torres, Susana Lucía Romero de Martino; a los abogados Ismael Velázquez González y Enrique Moctezuma Llano; a los notarios participantes Silvia Hernández Aguilar, Víctor Hugo Cortés Padilla, Juan Carlos Salazar Padilla, Juan Carlos Salazar Cajica, María Bustos Soto y José Bustos Soto.

 

En la misma Averiguación que hicieron sus hijos contra Héctor, el peritaje oficial realizado por la Fiscalía determinó categóricamente que las firmas sí son de ellos o sea que lo incriminaron falsamente para entambarlo.

 

Aún con los Juicios en litigio, los Posada Cueto han iniciado la preventa de los lotes de Atlomonamiqui al que han bautizado como Parque Ámsterdam.

 

La última información al alcance es que están decididos a vender, aunque los juicios de cumplimiento del Contrato de Donación y los de Nulidad del Testamento y Nulidad de Procedimiento Testamentario son del pleno conocimiento de los Posada, lo que los hace cómplices del delito de disponer de un bien que está en litigio.

 

¿Qué va a pasar con los lotes que vendan y no les pertenecen?

 

Que los que acabaran perdiendo su patrimonio serán los poblanos que compren en Parque Ámsterdam.

 

Conste que aquí se emite el timbre de alerta.

 

Es que todo va camino a ser un nuevo fraude de los Posada Cueto a quienes los tiene sin cuidado la campaña del gobernador para acabar las actividades delictivas del Cártel del Despojo.

 

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