Por Alejandro Mondragón
El canibalismo político es una metáfora usada para describir cuando los miembros de un mismo partido o grupo destruyen a sus propios aliados para ganar poder, dinero o un puesto.
Eso es lo que define hoy a Morena, PT y Verde. En Puebla, resulta más que elocuente.
Analicemos.
El senador Ignacio Mier Velazco se reúne con el gobernador Alejandro Armenta para sumar juntos rumbo al 2027.
Un día después, Daniela Mier Bañuelos, hija del primero y sobrina del segundo, renuncia a la Unidad para la Igualdad de Género del Congreso del Estado de Puebla, cargo que ocupaba desde marzo del 2025 y en el que -presumía en sus redes sociales- era más que feliz.
El gobernador lanza críticas, una vez más, contra el alcalde de Puebla por presuntos retrasos en la aprobación de trámites municipales para arrancar el proyecto del Cablebús.
Y sus voceros oficiales y oficiosos, así como los “voz cero”, se suman al ataque artero contra el edil del mismo partido (Morena) que el gobernador.
Peeeeero nadie señala que la complicación de fondo radica en que uno de los terrenos donde se instalará una de las estaciones del Cablebús se encuentra en proceso legal en la Fiscalía General de la República.
Y además comenzó la obra mayor del Cablebús en la plaza cívica del Centro Escolar del bulevar 5 de Mayo, donde hace 12 años vecinos bloquearon y el INAH prohibió la instalación de la Rueda de la Fortuna, la misma que quedó en el parque Sendela de Angelópolis.
La aliada del PT en Atlixco que se negó a aceptar la llegada de un marino a la Dirección de Seguridad Pública, Ariadna Ayala, es sacuda por los excesos de su director. Se ampara porque sin duda conoce de lo que son capaces.
Le avientan al aparato mediático con quienes son aliados del principal asesor y contratista de obra de la alcaldesa: José Ernesto Echeguren Barroeta. La traición pues. ¿La comentarista de Televisa, Paola Rojas seguirá siendo la imagen de Atlixco?, es pregunta, lo saben.

En Acatlán de Osorio está empantanados, porque los señalamientos de favoritismo de obras que hizo la edil traían línea de muy arriba.
Las diputadas Nayeli Salvatori y Graciela Palomares andan en modo divas y pierden de vista que la indicación de sancionarlas viene desde Palacio Nacional. Que se vean en espejo de Rubén Rocha que se quiso mandar solo.
Gabriela Sánchez, alias “La Bonita”, secretaria del Deporte fue víctima del escarnio de parte del grupo de Rivera Vivanco en un encuentro de mujeres morenistas en la Ciudad de México y después que la jefa del clan se reuniera en privado con el gobernador.
La respuesta no se hizo esperar: enviaron de Casa Aguayo al “Che Guevara de los Peralvillo” a darle su apoyo a las aspiraciones de la boxeadora cuando su hermana suspira al mismo cargo.
Si a los morenistas no les importa la marca, ¿por qué a los votantes sí?
¿Le sigo?

