12-04-2026 07:17:55 AM

La cruzada contra el nepotismo… ajeno

Por Valentín Varillas

 

Según Claudia Sheinbaum, el nepotismo es uno de los grandes males que, históricamente, han aquejado a este país.

En su discurso, asegura que distorsiona la democracia, reproduce cacicazgos y élites políticas familiares, además de debilitar la rendición de cuentas.

Y es en ese último punto, precisamente, en donde existe una monumental contradicción entre el decir y el hacer.

La llegada a la Auditoria Superior de la Federación de Aureliano Hernández Palacios, con el voto unánime de la aplanadora de Morena y sus aliados, es aberrante en todos los sentidos.

Se trata del hijo de quien fuera secretario particular de la hoy presidenta, cuando fungía como jefa de gobierno de la CDMX.

La operación política desde Palacio Nacional, dándole línea a los integrantes de un Congreso a modo, dejó todo tipo de huellas.

No cuidaron siquiera las formas más elementales.

La indicación fue clara: evitar a toda costa la permanencia en el cargo de David Colmenares, a quien ni siquiera se le permitió llegar a ocupar un lugar en la terna final.

El nuevo auditor, tiene vínculos personales con el círculo político al que, en teoría, tiene que amarrarle las manos para evitar posibles actos de corrupción.

La ASF es el principal órgano que audita las acciones de gobierno, por lo que el conflicto de intereses es a todas luces monumental.

Es un caso de nepotismo o indirecto o de redes políticas.

Diría el que afortunadamente ya se fue a La Chingada: “no es ilegal, pero es inmoral”.

El nombramiento coincide con la agenda presidencial de control absoluto de las instituciones aticorrupción.

Nunca será sano entregarles las instituciones clave encargadas de vigilarlos.

Parece no haber coherencia, otra vez, entre la narrativa que se viene ensayando desde el inicio del sexenio y la práctica política, en un tema que será fundamental y polémico en el proceso de selección de candidatos del oficialismo para los próximos procesos electorales.

Si la presidenta no predicó con el ejemplo, será normal que los liderazgos actuales presionen con todo para mandar a familiares a competir por un cargo de elección popular.

Le mete un factor adicional de potencial fractura, a un partido en el poder que se va a hacer pedazos en el próximo reparto de posiciones.

Si de por sí los demonios andan sueltos, qué pinche necesidad.

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