08-02-2026 08:22:35 PM

¿Transportistas?

Por Jesús Manuel Hernández

 

Sin duda es una bomba de tiempo el sistema de transporte en Puebla. No es resultado de las gestiones de este gobierno, ni del anterior, es la cloaca de todos los gobiernos que han pasado en el siglo anterior.

Dos gobernadores intentaron “resolver” de fondo el tema y fracasaron.

Jiménez Morales lo intentó, Manuel Bartlett se apostó en ello y ninguno pudo dejar el problema resuelto.

Las concesiones y licencias de transportistas, de pasajeros o mercancía, incluyendo taxis, combis en su momento, microbuses, camionetas de “acarreo”, etcétera, han sido otorgadas prácticamente bajo la misma premisa: compensar los favores facilitados al gobierno en turno.

Específicamente muchos de los transportes de zona urbana han tenido relación directa con los procesos electorales, tanto en campaña como los días previos y posteriores a la elección.

Muchos gobernadores premiaron a quienes les respaldaron en gestiones periodísticas con las llamadas “placas de taxi”; también a líderes de sindicatos y gremios afines. Ningún gobernador se salvó de esa forma de agradecer favores.

El PRI usó el tema para reforzar sus acarreos y movilizaciones, la Dirección de Tránsito toleraba los taxis irregulares a cambio de dádivas y favores.

El problema fue creciendo a partir de la formación de la Alianza Camionera, la negociación del pasaje, y la tolerancia de ausencia de relaciones laborales legales entre concesionarios y choferes. Nunca ha existido un contrato formal, legal con prestaciones y salarios dignos para los choferes, son las “cuentas”, restando los gastos.

Las “revistas” o revisiones a las condiciones de vehículos fueron otro factor para afianzar la corrupción y los arreglos debajo de la mesa de negociaciones.

La apertura de nuevas rutas para transportar a estudiantes a las aulas, también fue motivo de “arreglos” y algunos rectores o se beneficiaron o ayudaron a beneficiar a alguien cercano.

Lo sucedido en días pasados, los bloqueos en avenidas, es una más de las constantes de cómo se presiona al gobierno a no ejercer su autoridad.

Dicho de otra forma, el problema del transporte, hoy día, no es culpa de la 4T, ni de la 3T, ni de las anteriores, es un asunto endémico, es el carcinoma de la sociedad, es un grupo formado por varios grupos de poder y sin partido político.

O por lo menos, así me lo parece.

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