29-05-2024 06:40:16 AM

Los demonios sueltos en la SCJN

Por Yasmín Flores Hernández

 

¿Conoce usted a Arturo Fernando Zaldívar Lelo de Larrea?

 

¿No?

 

Aquí le cuento: Jurista y académico, fue Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación del 1 de diciembre de 2009 hasta el 15 de noviembre de 2023.

 

Se desempeñó como Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación del 2 de enero de 2019 hasta el 31 de diciembre de 2022.

 

Ha sido catedrático y docente de diferentes Universidades como la UNAM, Universidad Iberoamericana Ciudad de México, Universidad Panamericana y la Escuela Libre de Derecho.

 

Igualmente, se desempeñó como abogado postulante desde 1985 y hasta antes de su elección como ministro.

 

En noviembre de 2009, fue propuesto por  Felipe Calderón para asumir el cargo de ministro del máximo tribunal mexicano en sustitución de Génaro Góngora Pimentel, quien dejó el cargo por retiro, en una terna en la que competía con Jorge Adame Goddard y Eduardo Ferrer MacGregor, resultando electo por el Senado, el 1 de diciembre de 2009.

 

El 2 de enero de 2019 fue elegido por sus pares como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en sustitución del ministro Luis María Aguilar.

 

El 7 de noviembre de 2023, Arturo Zaldívar envió al presidente de la República una carta en la que presenta su renuncia al puesto de ministro de la Suprema Corte.

 

En sus redes sociales expresó:

 

“Mi ciclo en la Corte ha terminado. Durante estos 14 años impulsé los criterios más vanguardistas que constituyeron el nuevo paradigma constitucional en la defensa de los derechos humanos de todas las personas.

Toca ahora seguir sirviendo a mi país en la consolidación de la transformación de un México más justo y más igualitario, en el que sean prioridad quienes menos tienen y más lo necesitan.”

 

A la par la candidata de Morena a la presidencia, Claudia Sheinbaum, anunciaba que el ministro sería parte de su equipo de trabajo.

 

El 15 de noviembre del mismo año, el senado subía el análisis sobre el dictamen de renuncia de Arturo Zaldívar Lelo de Larrea a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), los senadores aprobaron el proyecto por 63 votos a favor y 43 en contra.

 

En la presentación del punto de acuerdo, la presidenta de la Comisión de Justicia, la senadora Olga Sánchez Cordero (Morena) destacó que la dimisión de ministros procede sólo por causas graves.

 

La presidenta de la Comisión de Justicia mencionó que dentro del texto constitucional se carece de un catálogo de causales graves para dar seguimiento a este tipo de casos; es decir, lo aprobaron por un laguna juridica.

 

Agregó que el ciudadano Zaldívar Lelo sometió a consideración del presidente la causa que motivó su renuncia el 7 de noviembre, mientras que el titular del ejecutivo federal lo concluyó como suficiente la razón.

 

De esta manera, la legisladora consideró que no se puede obligar a una persona a permanecer en un cargo público federal, en virtud podría afectar el ambiente los principios constitucionales sobre los que se debe regir cada juzgador.

 

En su participación, el senador Damián Zepeda Vidales (PAN) presentó su voto particular donde destacó que forzar a una persona a desempeñar un cargo en el cual ya no tiene interés, lo mejor es que ya no ejerza el puesto.

 

Sin embargo, destacó que la renuncia Arturo Zaldívar representa un regalo al ejecutivo federal, dado que se entrega una designación a la Suprema Corte que no le corresponde.

 

El senador mencionó que dignificar el desarrollo de la función pública debe ser una prioridad, tomando en cuenta que la SCJN requiere de perfiles independientes.

 

En ese sentido, recalcó que para especialistas en la materia, es un honor formar parte del máximo órgano.

 

Despues de dicha renuncia, Zaldivar fue sustituido por Norma Piña.

 

En su momento Zaldivar mencionó:

 

“Estimo que es de la mayor importancia sumarme a la consolidación de la transformación en México, desde los espacios que me brinden la oportunidad de tener incidencia en la construcción de un país más justo y más igualitario”.

 

La frase parece indicar que quiere participar desde algún puesto de gobernanza en la vida política del país, aunque para ser secretario o fiscal, por ejemplo, han de pasar dos años desde que termine su anterior cargo.

 

Así pues, que no le extrañe ver a Arturo Zaldivar como Fiscal General de la Republica o Secretario de Gobernación de la mano de Claudia Sheinbaum.

 

Cabe destacar que los ministros tienen una duración en sus funciones de 15 años, por lo que a Zaldívar le faltaba uno para cumplir el plazo establecido.

 

Al renunciar a él, permitió al presidente designar a otro magistrado, y no es el primero que le toca sustituir a esta Administración.

 

Bajo su sexenio se ha nombrado a Loretta Ortiz, Margarita Ríos Fajat, Yasmín Esquivel y Juan Luis González Alcántara.

 

El exministro se volvió, sin duda, mas activo en redes sociales y expresó:

 

 “El México con el que soñamos es posible. Sigamos avanzando en su construcción. ¡Hasta que la dignidad y la igualdad se vuelvan costumbre!”,

 

Remató Zaldívar en un tuit, con el que se desataron todo tipo de especulaciones.

 

De hecho, sobre Zaldívar siempre las hubo. Se habló de su probable interés en dar un salto a la política.

 

Su perfil como presidente de la Suprema Corte a veces parecía más el de un gobernante, habida cuenta de que algunas de las importantes transformaciones para la ciudadanía emanaron de sentencias, en lugar del poder Legislativo.

 

Fue el caso de la despenalización del aborto, del consumo y tenencia de marihuana o de algunas otras resoluciones que Zaldívar celebraba con discursos de corte político.

 

Su incursión intensa en las redes sociales competía con la de los líderes que se postulaban por una candidatura presidencial.

 

Todo parecía premeditado para darse a conocer entre el gran público, a lo que contribuían sus divulgativos mensajes en esas redes sobre el quehacer de la Suprema Corte, su funcionamiento y la sentencias que se aprobaron.

 

Pero algo ya se va disipando. La candidata presidencial de Morena, Claudia Sheinbaum, ha sumado a Zaldívar a su proyecto político. En un tuit aparece con él y un mensaje que dice que han acordado trabajar juntos “para avanzar en la transformación del país”.

 

El presidente de Morena, Mario Delgado, mencionó que podría tener un papel en la reforma del Poder Judicial que planea el Gobierno.

 

La Suprema Corte, en un comunicado, ha recordado que las renuncias al Poder Judicial “solamente procederán por causas graves”, algo que no parece ser el caso del ministro.

 

Ahora bien la Suprema Corte de Justicia, encabezada por la ministra Norma Piña, y el Consejo de la Judicatura, ha ordenado la apertura de una investigación en contra del ministro retirado Arturo Zaldivar por presuntamente haber presionado a jueces para que resolviesen favorablemente asuntos en los que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador tenía intereses políticos.

 

El expediente, surgido de una denuncia anónima, alcanza a algunos colaboradores de Zaldívar en el Poder Judicial, que serán investigados por el Consejo de la Judicatura.

 

En el caso de Zaldívar, en su calidad de ministro en retiro, el expediente será integrado y resuelto por la propia Suprema Corte.

 

El juez retirado, que hoy  colabora en la campaña de Sheinbaum, candidata presidencial, afirma que se trata de una persecución política y una venganza de parte de la ministra Piña.

 

“Esto parece una inquisición. Esto nunca había pasado en México ni en ningún país democrático, nunca había habido un caso en que la Corte tramite quejas en contra de ministros, sería el primer caso, es extraordinariamente grave”, señala el ministro.

 

La denuncia, cuya copia tiene este medio, acusa a Zaldívar de vulnerar la autonomía e independencia de los jueces y magistrados “con la intención de satisfacer intereses personales y de terceros”, así como de falta de imparcialidad y abuso de funciones, durante el tiempo en que ejerció de Presidente de la Suprema Corte y del Consejo de la Judicatura (2019-2023).

 

 “[Prometía] beneficios políticos, económicos, adscripciones favorables, ratificaciones en el cargo y hasta dinero, o bien a través de extorsiones y amenazas de cambios de adscripción, inicios de procedimientos de responsabilidad administrativa o suspensiones”.

 

El escrito dice que el operador del ministro era Carlos Antonio Alpízar Salazar, entonces secretario general de la presidencia del Consejo de la Judicatura. La denuncia asegura que se cuenta con los testimonios de los jueces supuestamente presionados.

 

Señala que Zaldívar colocó en puestos clave a personas cercanas “para tener control de los asuntos más importantes”, y que utilizó al entonces titular del Instituto Federal de Defensoría Pública, Netzaí Sandoval, y al del Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles, Edgar Manuel Bonilla, para influir en el sentido de las resoluciones y para beneficiar a alguna de las partes involucradas.

 

La denuncia involucra incluso a Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de López Obrador, al que señala de “confabularse” con Zaldívar para coaccionar a los jueces.

 

 

El escrito expone los casos en los que presuntamente ejerció presión el ministro a través de sus colaboradores.

 

Según el relato, amenazó a los jueces que concedían suspensiones contra el Tren Maya, el Aeropuerto de Santa Lucía, la Ley de Hidrocarburos y la Ley de la Industria Eléctrica estas últimas aprobadas por el oficialismo en el Congreso.

 

Se mencionan también presiones en casos políticamente relevantes: el de Rosario Robles como parte de la trama corrupta de la Estafa maestra; el de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex acusado de corrupción; el fraude al Infonavit; el fraude en la cooperativa Cruz Azul; la acusación fiscal contra el exgobernador de Tamaulipas Francisco Cabeza de Vaca; los expedientes por corrupción en Segalmex, entre otros.

 

La denuncia incluye los nombres de decenas de jueces supuestamente coaccionados y de otros que, según el relato, aceptaron dádivas a cambio de ceder.

 

La ministra Piña ordenó el inicio de investigaciones a fin de recabar pruebas.

 

“Ante la posibilidad de que los citados funcionarios públicos del Poder Judicial de la Federación, en el desempeño de las funciones propias de los cargos señalados, incurrieran en alguna causa de responsabilidad administrativa por la probable comisión de las conductas descritas con antelación, resulta necesario ordenar la práctica de una investigación a efecto de esclarecer los hechos denunciados”, señala el expediente.

 

La indagatoria estará a cargo de la Unidad General de Investigación de Responsabilidades Administrativas (UGIRA) tanto del Consejo de la Judicatura como de la Suprema Corte.

 

Zaldívar sostiene que el inicio de la investigación y su filtración a la prensa tiene trasfondo político, en el marco del proceso electoral presidencial y por su rol en la campaña de Sheinbaum, donde está a cargo de la reforma al Poder Judicial.

 

“Es claro que esto tiene una intencionalidad política que trasciende con mucho a mi persona, es una especie de revancha en contra de la Cuarta Transformación, claramente”, afirma en entrevista.

 

 “Es lamentable no solamente que se haya abierto la investigación, sino que de este tipo de investigaciones, que tienen que ser secretas, que requieren reserva, se haya circulado el acuerdo admisorio en todos los medios desde la propia Corte, lo que confirma que lo que están buscando es un efecto político. Es lamentable que la Corte, a través de su presidenta, pretende intervenir en el proceso electoral; los tiempos no son casuales, que se haya hecho a mes y medio de la elección claramente tiene una intencionalidad”, señala.

 

El juez retirado considera que la denuncia fue elaborada “a modo” con la finalidad de desprestigiarlo, además de que no presenta pruebas de las acusaciones. Zaldívar expone que existe una jurisprudencia que establece que, cuando se atribuye a los ministros del Supremo conductas graves en su actuación, el denunciante debe presentar las pruebas.

 

“No solo no presioné, nunca hablé ni comenté ningún asunto con ningún juez ni di instrucciones a mi equipo para que lo hicieran, esto es absolutamente falso.

 

Nunca en mi vida y si alguna persona lo dice estaría mintiendo, nunca he hablado ni he presionado a ningún juez, siempre respeté la independencia del Poder Judicial y lo cuidé, obviamente había una coordinación [con el Ejecutivo] en beneficio del país y en beneficio también del Poder Judicial”, afirma.

 

Usted que me escucha y me lee haga sus propias conclusiones, los demonios andan sueltos…

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