28-06-2022 08:01:01 PM

Chismes… de lavadero

Por Jesús Manuel Hernández

 

A varios expertos y muchos observadores ha sorprendido el rumbo que viene tomando el tema de devolverle al pueblo los predios concesionados con algunas artimañas quizá no legales en la zona de San Francisco.

¿Cómo fue posible hacer una obra al más puro estilo de la “piqueta clandestina” para destruir los desagües de los lavaderos de Almoloya y convertirlos en túneles?

¿Acaso ningún miembro del Fideicomiso se dio cuenta?

¿Nadie del INAH tuvo conocimiento de las excavaciones en una zona federal, que forma parte del convenio firmado entre los tres niveles de gobierno para proteger como sitio histórico?

¿Ninguna autoridad municipal intervino en los permisos, autorizaciones, uso del suelo de los predios que fueron destinados para servicios turísticos?

El asunto es muy raro y no deja menos que animar la especulación de que hubo contubernio, complicidad entre varios actores dedicados al cuidado y conservación del patrimonio edificado y quienes con el dinero en las manos invirtieron en la zona so pretexto de “restaurar” y otros animados por la “moda sexenal” de descubrir los túneles de Puebla.

Aún están vivos los actores. Los delegados del INAH en esos tiempos fueron José Francisco Ortiz Pedraza y Víctor Hugo Valencia, los funcionarios municipales también viven; el Gerente del Centro Histórico en aquella época hoy es el Secretario de Cultura; y así, pueden aportarse muchos nombres de funcionarios y supuestos “protectores” que bien pudieron haber impedido la destrucción.

Los hechos recuerdan algunas cosas, por ejemplo cuando fue destruida la Casa del Maestro Figueroa en el Barrio del Artista con el pretexto de que el espacio serviría para construir una base del “teleférico” que uniría el centro histórico con la zona de los Fuertes de Loreto y Guadalupe.

Curiosamente la destrucción sucedió en un fin de semana cuando los funcionarios responsables habían salido a un evento deportivo en el extranjero. Eran los tiempos del morenovallismo.

Las acusaciones del gobernador Barbosa, las reacciones para poner orden en el despojo de predios del llamado Paseo de Río de San Francisco, tienen algún común denominador. Se antoja empezar a ventilar los hechos y quienes estuvieron involucrados.

Pero también resulta extraño que al inicio del gobierno de Miguel Barbosa se soltó la idea de trasladar la Estrella de Puebla a la zona de San Francisco, luego de una comida entre los accionistas de buena parte del fideicomiso, encabezados por la familia Martínez Ramos, uno de cuyos socios había sido diputado federal por el PRD, por tanto conocido del hoy gobernador.

Quizá pocos recuerden lo que sucedió en esa zona. La operadora hotelera Rosewood firmó contrato en 2017 con los propietarios de la inmobiliaria encabezada por Jacobo Martínez Ramos y sus hermanos Mariano y Jorge. Hubo denuncias de varios defensores del patrimonio por las agresivas obras y la destrucción de la llamada “Casa Verde”.

En 2018 el hotel fue sede de la boda de César Yáñez con Dulce Silva, perseguida del morenovallismo.

El contrato duró poco tiempo, Rosewood se fue de Puebla sin dar explicaciones y entonces los hermanos Martínez Ramos anunciaron en 2019 “Azul Talavera” en sustitución, con ofertas gastronómicas diferentes y como atractivo especial, la terraza y el bar de los Lavaderos de Almoloya.

La presencia de los hermanos Martínez Ramos estuvo salpicada siempre de conflictos de interés, complicidades y protecciones. Por ejemplo el caso de Jajomar, la empresa que había pedido la concesión de los parquímetros en tiempos de Enrique Doger, toda una historia por contar.

El parentesco de los Martínez Ramos con

Bernardo Gómez Martínez, vicepresidente ejecutivo de Televisa, a veces salía a la luz en los círculos políticos para respaldar las gestiones de las empresas inmobiliarias en el Paseo del Río.

Eran los tiempos de Mario Marín y el caso Lydia Cacho, cuando al gobernador le formularon un acercamiento directo con Bernardo Gómez para que fuera recibido por Loret de Mola en aquella penosa entrevista en cadena nacional. ¿El gestor? Jacobo Martínez.

Pero ya en el sexenio de Miguel Barbosa, las relaciones no fueron distantes, hubo acercamiento por el tema de la “Estrella de Puebla”, alguno de sus interlocutores sigue cercano al Ejecutivo, incluso el portal “Almanaque Revista” divulgó con amplitud la inauguración de otra faceta del mismo edificio del Rosewood, Azul Talavera, se llama ahora Banyan Tree Hotels & Resorts, y fue el mismo gobernador quien acudió a la inauguración del restaurante en octubre de 2021.

El reportero Esteban López documentó con varias fotografías el momento del corte de listón y destacó las palabras de Barbosa Huerta: ”Es un proyecto concebido por Jacobo Martínez, por Sergio Vergara, por Olivia Salomón, concebido por mí, que es desarrollar la Puebla antigua”.

¿Qué sucedió, qué llevó al rompimiento, por qué ahora el gobierno pone un alto a los abusos de los hermanos Martínez Ramos?

Quizá el caso pase a formar parte de todas aquellas leyendas, chismes, cotilleos de los Lavaderos de Almoloya.

O por lo menos, así me lo parece.

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