26-01-2022 06:16:58 PM

Sucesión peculiar

Por Jesús Manuel Hernández

 

Extrañamente los tiempos de la sucesión en Puebla se han adelantado, o por lo menos el escenario se abrió antes de tiempo gracias a la invocación, ¿o acaso provocación?, del propio gobernador Barbosa en abrir el juego en una de sus mañaneras al referirse a los aspirantes, Armenta y Mier.

Los acontecimientos en Tecamachalco también han sido usados, o aprovechados, o manipulados, para meter leña a la hoguera con el caso de la ejecución de los ministeriales donde ha resultado involucrado Alejandro Santizo, cercano colaborador del Presidente Municipal, hijo de Nacho Mier Velazco.

Barbosa tiene un estilo diferente de gobierno, como todos los gobernadores lo han tenido. Prácticamente ninguna sucesión ha sido igual, aunque sí habría que considerar que las decisiones siempre fueron desde Los Pinos hasta que un buen día, Melquíades Morales, fue destapado por Gonzalo Bautista en una comida en “La Manzanilla”, con varios empresarios como testigos y dando con ello la señal de salida a la sucesión de Manuel Bartlett, quien había prometido juego limpio para Puebla, buscando con ello que Ernesto Zedillo se amarrara el dedo para designar candidato presidencial.

Después de Morales Flores las decisiones han sido más locales que centralistas, sobre todo porque a Los Pinos llegó el PAN por 12 años y con ello los protocolos también se modificaron.

Todos los gobernadores han buscado dejar sucesor, sólo Rafael Moreno Valle Rosas pudo hacerlo.

El escenario es diferente ahora, los tiempos atienden a la figura del gobernador Miguel Barbosa y los grupos empiezan a marcar territorio, como mascotas van marcando rincones y arbustos y en algunos casos no los han dejado orinar.

Seguramente a Luis Miguel Barbosa le estará pasando por la mente, como a otros, dejar sucesor o sucesora o propiciar escenarios que le acomoden a la figura por él deseada e impedir que llegue alguien de un grupo contrario.

Él mismo lo ha dicho, desearía que su sucesor fuera de izquierda y a partir de esa premisa es que los militantes de MORENA en Puebla sienten que tienen un boleto de entrada en la sucesión.

Ignacio Mier y Alejandro Armenta tienen ficha, por supuesto. Nacho ve o habla con el Presidente López Obrador al menos una vez a la semana. Armenta ve o habla más de una vez a la semana con el líder del senado, Ricardo Monreal, quien busca ser el sucesor en Palacio Nacional, con lo cual su destino está íntimamente ligado al de Monreal.

En cambio el futuro de Mier estaría más en coincidencia con el proyecto presidencial de la 4T y eso seguramente siembra temores en sus adversarios al interior de Morena quienes aprovechan el escenario de Tecamachalco en su favor.

Pero esos vientos vienen del centro y en la Angelópolis también hace aire.

En las últimas semanas el gobernador ha marcado su territorio más puntualmente para que vean de qué lado masca la iguana, o como dirían los viejos políticos está “tentándole el agua a los camotes”.

La figura de Olivia Salomón Vivaldo ha empezado a ventilarse en el escenario de los empresarios, ha sido la pieza angular en el acercamiento de inversionistas extranjeros, nacionales y locales, de varios rubros económicos, embajadores y especialmente con el grupo de Rubén Contreras, anteriormente muy cercano a Mario Marín, ha tendido puente de plata para ser enlace confiable entre el gobierno y el sector privado, y Olivia está siendo puesta en el centro de los reflectores.

Algunos no están de acuerdo en eso y empiezan a manejar como contraparte la posibilidad de que Beatriz Gutiérrez Müller sea tomada en cuenta en la sucesión angelopolitana.

Con el acercamiento a los inversionistas el gobernador ha buscado dejar en claro que su trato con los hombres del dinero no está sujeto a las presidencias en turno de los llamados organismos empresariales, antes cuerpos intermedios, y para más muestra está el ejemplo de lo sucedido en el cambio de mesa directiva de Coparmex Puebla, un asunto carente de aseo político y protocolo social.

La figura de Eduardo Rivera no deja de ser atractiva para muchos, máxime con lo sucedido en las elecciones internas del PAN. Pero la máxima de “dejar hacer, dejar pasar” quizá se aplique en este escenario angelopolitano. Rivera no sólo se está haciendo del poder de su partido, también está siendo observado por el PRI como una figura de conciliación y la primera muestra de ese “entendimiento” es sin duda la presencia de Silvia Tanús en la Secretaría General del Ayuntamiento.

Pero hay otros personajes de la vida política que no se identifican tanto con la militancia en un partido y que seguramente también están siendo observados por el gobernador.

Por ejemplo Héctor Sánchez, presidente del Tribunal Superior de Justicia, ha sido orador en algunos actos oficiales y su presencia en el gremio de los abogados es notable y notoria y representaría la oferta de que el gobierno se conduciría por el Estado de Derecho y no por los intereses de los grupos políticos, a veces tribales.

Una cosa es segura en este asunto, Luis Miguel Barbosa no se mantendrá al margen de propiciar o impedir quién sea el candidato de la izquierda, y en una de esas, hasta de la derecha aliada con el PRI.

O por lo menos, así me lo parece.

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