19-10-2021 03:40:57 AM

Los “tirantes” de la corrupción

Por Valentín Varillas

La estructura de tirantes del distribuidor vial de la Calzada Ignacio Zaragoza con la autopista México Puebla, es meramente estética y ornamental.

Sin embargo, como en otras obras similares llevadas a cabo en el sexenio de Rafael Moreno Valle, fueron presupuestadas y pagadas a la constructora encargada del proyecto, como si fueran realmente parte integral de la misma.

Nos dieron, otra vez, gato por liebre.

Bajo esta falsa premisa, el presupuesto para su realización fue de 493 millones 732 mil 288 pesos.

El financiamiento se realizó a través de aportaciones estatales y del gobierno federal.

Al igual que en otros casos, hubo una empresa beneficiada a través de una adjudicación directa: Alfa Proveedores y Contratistas S.A. de C.V.

A diferencia de otros casos, aquí no se aprobaron partidas presupuestales adicionales.

El ojo auditor del gobierno federal, al haber aportado 417 millones y medio de pesos del total, de plano lo impedía.

Por eso, para poder obtener un beneficio económico concreto para el grupo en el poder, había que llevar a cabo una logística distinta.

En el desarrollo de la obra, jamás existió un proyecto ejecutivo integral, lo que favoreció el cobro injustificado de volumetrías y el manejo discrecional de precios unitarios.

Todos, invariablemente, mucho mayores a los vigentes en el mercado.

La ausencia de proyecto, de acuerdo con lo que marca la ley, hubiera sido suficiente para no adjudicarle la obra a la empresa favorecida.

Pero eso supondría llevarla a cabo sujeto a una camisa de fuerza que les amarraría las manos.

En varios de los conceptos aprobados desde el punto de vista técnico, existieron inconsistencias importantes.

La más escandalosa tiene que ver con la construcción de la “superestructura del viaducto”.

Esta, de acuerdo a los propios números que manejó la empresa en el concepto de “presupuesto base”, tenía que haber costado 68 millones 559 mil 811 pesos.

Lo que se pagó realmente fueron 227 millones 654 mil 649 pesos.

La diferencia es del 232.1%, un número prácticamente idéntico al sobrecosto registrado en la construcción de otros distribuidores viales similares, como el Carlos Camacho Espíritu o en Proyectos de Participación Social como la construcción de la plataforma para Audi, el Museo Barroco o el Teleférico.

No es casual.

Esta cifra representa con toda certeza el desfalco al erario que se llevó a cabo en esa administración.

Prácticamente todo lo pagamos dos veces y media más caro que lo que debería de haber costado en cualquier otro lugar de la República.

Haga cuentas y calcule el nivel de corrupción y la cantidad de dinero que se embolsaron en su momento quienes se vendieron como los paladines de la “Puebla moderna”.

Son muchos, muchísimos millones de pesos.

 

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