09-12-2021 07:11:53 AM

Las mujeres y el 2021

Por Valentín Varillas

Más de treinta y tres millones de mexicanos, llevamos a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República.

Según la información dada a conocer a través de encuestas de salida realizadas por empresas que llevaron a cabo estos ejercicios, 49% del total fueron votos de mujeres.

Algo así como 16.2 millones.

Mujeres que confiaron en el candidato presidencial por diversas razones: hartazgo de los gobiernos anteriores, sus promesas de honestidad y combate a la corrupción, una supuesta mejora en su realidad económica y social y sin duda, porque en teoría atendería la complicada problemática que enfrenta la mujer mexicana.

Abusos, violencia, discriminación y sobre todo, el asesinato por su condición de género.

“Feminicidio”- ese término que tanto molesta a los gobernantes por su incapacidad para atacarlo con resultados concretos, pero que refleja el infierno de miles de mujeres en este país.

El crecimiento de este delito ha sido exponencial, desde la llegada de la 4T.

Más del 100%.

Y a la par, el despertar de las mujeres que optaron por un cambio político en México ha sido demoledor.

Seguramente en este contexto normarán su voto en el proceso electoral de junio.

El más importante para los intereses electorales del presidente que les falló.

Les ha quedado muy claro que a López Obrador no le importan los temas de género.

Que ni siquiera los entiende.

En su lógica, tener un gabinete con presencia importante de mujeres en puestos clave es suficiente para ganarse la medalla del “presidente más feminista de la historia”.

Nada más.

Sin embargo, la realidad es que las demandas y exigencias de las mujeres del país que dirige, no ocupan un lugar prioritario en el ejercicio de su cargo.

Están completamente ausentes en la lista de temas importantes.

Y es evidente que a AMLO, lo que no entiende le molesta, lo combate, lo ataca de raíz.

Por más justas que sean las causas.

Y quedó muy claro en la mañanera de ayer.

Asegurar con toda desfachatez que las protestas y reclamos de feministas a su gobierno se dan por un asunto de tintes políticos.

Que están siendo manejadas por quienes él considera son “sus enemigos” y por lo tanto, enemigos de la patria, es simple y sencillamente no entender nada.

Absolutamente nada.

Qué pena que para validar su torcida visión del movimiento feminista y las razones de su lucha, haya echado mano de las mujeres del gabinete.

Aquellas que en realidad son sus empleadas, sus incondicionales que le deben todo a él y que han olvidado la sororidad con su congéneres por un asunto de conveniencia político o bien de una lealtad mal entendida.

Qué triste.

Ellas tendrían que ser las primeras en intentar por lo menos sensibilizar al presidente y hacerlo entender la gravedad de la realidad en la que viven millones de mujeres en el país.

Se han convertido en cómplices de las omisiones y la indiferencia de su patrón.

Y eso marca carreras y trayectorias de por vida.

Son las mismas que gritaban a los cuatro vientos que la 4T sería feminista o no sería nada.

Y ¿qué cree?

No lo ha sido y está muy lejos de serlo.

Es más, nunca lo fue ni lo será.

Así de plano.

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