23-04-2021 09:22:26 AM

Los peores buitres de la pandemia 

Por Valentín Varillas

La pandemia por Coronavirus ha sacado lo mejor y lo peor de nosotros. 

Los contrastes han sido evidentes. 

Sin embargo, parece que lo negativo no tiene límites. 

No hay llenadera para quienes han decidido lucrar con la complicada realidad que se vive en el país a consecuencia del virus. 

Ya lo hemos visto con toda dureza. 

Grandes supermercados y tiendas de conveniencia que han aumentado el precio de productos básicos y que han eludido el pago de sus obligaciones con los dueños de los espacios que rentan, a pesar de haber roto todos los récords de ventas posibles. 

También los que han lucrado con la venta de oxígeno, un producto vital para los enfermos graves que no encontraron un espacio en hospitales públicos o privados y que necesitan respiración asistida para el tratamiento en su hogar. 

Detonaron un millonario mercado negro a costa de la salud y la vida de millones de seres humanos desesperados por la enfermedad. 

Pero hay también de buitres a buitres y los de más reciente aparición son sin duda los peores. 

Los más carroñeros, los más detestables. 

Ellos le han dado forma a un esquema de “venta de vacunas” a través del internet y las redes sociales. 

Así como lo lee. 

Las ofertan a un precio de 25 mil pesos la dosis y juran que son auténticas. 

Piden el pago por adelantado a través de la entrega en efectivo, o bien con depósitos en cuentas operadas en tiendas de conveniencia. 

Aprovechan la desesperación de adultos mayores y sus familiares que no han sido vacunados por la escasez de los fármacos que existe en el país y los evidentes problemas de logística que han sido la constante en esta primera fase del Plan Nacional de Vacunación. 

Varias denuncias y mensajes de advertencia circulan ya en las mismas redes o bien en grupos de WhatsApp. 

Sin saber a ciencia cierta qué es lo que realmente venden a los incautos que pretenden engañar, lo más probable es que se trate de un monumental fraude. 

Que sus operadores entreguen simples placebos, a través de la falsificación de los empaques y las etiquetas de las empresas farmacéuticas que han surtido la vacuna al país. 

El menos probable de los escenarios, es sin embargo, mucho más grave. 

Que efectivamente se estén vendiendo vacunas auténticas en el mercado negro. 

Esto supondría que se están robando parte de las poquísimas que han llegado y que desde el servicio público se están llevando a cabo actos de corrupción para el enriquecimiento personal. 

Un aberrante crimen social. 

Un robo al despoblado, como los que se hacían en el pasado. 

Ese pasado supuestamente ya superado y en el que, por lo menos en el discurso, aquellos usos y costumbres no tiene cabida en el México de hoy. 

¿Será? 

Mientras tenemos los elementos para determinar si es uno o lo otro, lo cierto es que los buitres de la pandemia, esos despreciables carroñeros, siguen alimentándose desde distintos frentes de la muerte y el dolor que ha dejado la pandemia. 

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