23-04-2021 08:33:05 AM

Anaya, polvareda de ingratitud

Por Alejandro Mondragón

 

Qué tiempos aquellos para Ricardo Anaya, quien –primero- como candidato a la dirigencia nacional del PAN y –segundo- como abanderado presidencial en 2018 era recibido en Puebla por la estructura, el músculo blanquiazul poblano, decían.

 

Su reciente visita por la entidad pasó desapercibido para la clase política local y salvo Genoveva Huerta, lideresa estatal panista que le sirvió de chofer, en realidad Anaya resume la tristeza de su presencia.

 

El excandidato presidencial sigue el ejemplo de López Obrador de recorrer el país, escuchar a la gente y saber sus preocupaciones para –según él- competir oooootra vez en el 2024.

 

Ricardo Anaya fue el pupilo que el entonces gobernador Rafael Moreno Valle le arrebató a Gustavo Madero para que desde la dirigencia nacional del PAN operara a su favor.

Le dio recursos, apoyo en estructura y relaciones para convertirse en el dirigente, peeeeero una vez que llegó al cargo lo desconoció. Primero le dijo que sí, permitió que operadores del exmandatario poblano ocuparan posiciones en el CEN del PAN, para después hacerlo a un lado.

 

El alumno superó al maestro con todas las agravantes.

 

Desde donde lo llevó el morenovallismo acabó por quedarse con lo que quería este grupo: la candidatura a la presidencia del 2018.

 

Ya con esa posición, le dejó a Moreno Valle ocuparse de Puebla para imponer a su esposa y él convertirse en senador, pero el premio mayor se lo llevó Ricardo.

 

Ahora, siete años después de recibir el primer impulso del morenovallismo, Anaya regresa a Puebla y se da cuenta que este grupo prácticamente se extinguió y que Ricardo lo único que hallará aquí serán polvaredas de ingratitud.

 

Es la Puebla de los tiempos idos.

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