30-11-2021 09:21:16 AM

Outsourcing: las barbas a remojar

Por Valentín Varillas

 

Trascendió ayer, que se ha girado una orden de captura en contra de Raúl Beyruti Sánchez.

Le llaman “El Rey del Outsourcing”.

Se le acusa de lavado de dinero y delincuencia organizada.

En Puebla, por décadas, se ha utilizado hasta la saciedad este esquema para introducir al sistema financiero grandes cantidades de dinero, con la finalidad de ocultar su origen y destino.

“Mover la lana” obtenida a través de jugosos negocios realizados al amparo del poder.

Vamos, hasta en el futbol poblano, el outsourcing se utilizó como método para inyectarle recursos al equipo local, para comprar acciones a través de la simulación de operaciones y hasta para que jugadores y técnicos evadieran el pago de sus obligaciones fiscales.

Aquí, el Rey del Outsourcing fue Sergio Castro, a través de la empresa IDN.

Legendario resultó aquel cateo de sus oficinas, llevado a acabo por la autoridad fiscal, apoyada por varios elementos de la fuerza pública, en la recta final del sexenio de Mario Marín.

Desde el 2009 se le había ejercido acción penal por el delito de evasión fiscal por un monto cercano a los  3 mil 400 millones de pesos, quien ofrecía a sus clientes estrategias diversas para evadir el pago de impuestos a través del esquema.

Uno de ellos, el equipo Puebla de la Franja.

Castro fue  contratado para dejar de pagar al fisco el Impuesto Sobre la Renta y las aportaciones al IMSS e Infonavit, a través de la figura de sociedades cooperativas.

De esta manera, “el patrón no retiene ni entera el Impuesto Sobre la Renta (ISR) correspondiente, ocasionando que jugadores y trabajadores incurran en omisión en el pago correcto de sus obligaciones fiscales”.

Lo anterior, en el 2010, significó un problema mayúsculo para jugadores como Álvaro González, Felipe Ayala, Daniel Osorno, Sergio Rosas y Jorge Villalpando, además del técnico José Luis Sánchez Solá, quienes en su momento fueron requeridos por auditores del SAT para exigir el pago de sus obligaciones fiscales.

Un año después y a pesar de estos antecedentes, la relación de Castro con el equipo fue mucho más cercana.

En el mundo del futbol mexicano era un secreto a voces el hecho de que Castro había entrado a un muy particular esquema de “sociedad” en el Puebla, inyectando recursos a través de la utilización de diferentes estrategias financieras.

Gracias al padrinazgo de Castro, fueron posibles los traspasos de Luis García, Da Marcus Beasley, Gonzalo Pineda y el colombiano Duvier Riascos, nada baratos en el mercado mundial de piernas y aparentemente prohibitivos, para la complicada realidad financiera que atravesaba la institución.

No en balde, el equipo poblano fue el que mayor número de contrataciones hizo en aquella temporada en todo el fútbol mexicano (20).

La entrada de recursos no pudo haberse dado tampoco a través de la venta de jugadores, ya que la inmensa mayoría de los que formaron la plantilla un torneo anterior, habían llegado en calidad de préstamo.

Muy raro.

Con el morenovallismo como grupo político hegemónico en Puebla, Castro encontró una mina de oro en su natal Oaxaca, bajo el amparo del gobernador Gabino Cué, a quien le brindó durante todo el sexenio sus muy valiosos servicios.

Con la orden de aprehensión girada en contra de Beyruti Sánchez, el gobierno federal inaugura oficialmente la temporada de caza en contra de quienes pervirtieron el outsourcing, convirtiéndolo en sinónimo de corrupción y desfalco al erario.

La lista es larga y el mensaje muy claro: “las barbas a remojar, señores”.

 

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