20-01-2021 04:00:05 PM

El sutil deslinde de Lalo

Por Valentín Varillas

 

En su regreso mediático a la escena política, a través de las redes sociales, Eduardo Rivera Pérez manda varios mensajes.

Algunos son claros, explícitos, que no necesitan leerse entre líneas.

La crítica al gobierno de la capital, emanado de Morena, es directa y sin ambigüedades.

Deja claras cuáles son, en su óptica, los yerros y omisiones cometidos por la administración de Claudia Rivera Vivanco y la necesidad de que en la ciudad se de un cambio político radical.

No dice, claro está, que la realidad que se vive actualmente no es muy diferente a la que prevalecía durante el mandato de otros presidentes municipales.

Él incluido, por supuesto.

Existen sin embargo, señales sutiles que a simple vista no parecen importantes, pero que tienen un impacto real en el imaginario colectivo de los votantes potenciales.

Estas van más allá de aquella falsa y simplista dicotomía de que “los de ahora no saben gobernar y los de antes sí”, que pretende vender el ex edil.

De entrada, el uso de los colores seleccionados para el video.

Tanto en la vestimenta, como en la tipografía.

Tonos neutros que no suponen nada, políticamente.

En lugar del tradicional azul, de uso característico a lo largo de la carrera de Lalo, predominan el blanco y el amarillo claro.

Muy claro, para que no se preste a malas interpretaciones.

Para que no se le ligue con ningún partido o ideología.

No todavía.

Rivera y su equipo saben de sobra que los partidos pasan hoy por su peor momento en términos de confianza ciudadana.

Que a pesar de mantener el monopolio de la competencia electoral en el país, no han estado a la altura de las necesidades políticas de la población.

Que siempre priorizan sus beneficios y privilegios antes que las de sus votantes, al momento de la definición de sus candidatos y sobre todo, cuando llegan a ser gobiernos.

Por eso, en las encuestas y sondeos de opinión, se muestra con toda claridad que los bonos de un candidato bajan, cuando se le relaciona con un partido en específico.

Que los votantes se inclinan mucho más por la personalidad e imagen del candidato que por ideologías, logos o siglas.

De ahí, que Rivera intente vestirse con el traje del ciudadano en su pretendido regreso a la política local.

Una propuesta en donde, supuestamente, todos caben.

Así, seguramente lo harán otros más que tengan aspiraciones y busquen competir.

Ya veremos muy pronto cómo los nuevos cánones de la mercadotecnia electoral ya tienden a minimizar la presencia de los partidos y coaliciones en la propaganda electoral, realzando a su vez la imagen del abanderado y el resalte de sus cualidades personales.

No cabe duda que, en términos de cómo vender un producto político, AMLO dejó escuela.

Él lo hizo sistemáticamente como candidato presidencial y todavía busca la manera de convertirse en una presencia permanente en la lógica de la elección federal del 2021.

Más allá de Morena y de cualquier partido.

Estos novedosos mecanismos obligarán también a los partidos a redefinir sus métodos de selección de candidatos.

Adiós a la meritocracia interna y a la fidelidad ideológica.

Muchas listas de “probables”, van a tener que tirarse a la basura.

Ya lo verá.

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