22-09-2020 03:15:43 PM

Remesas, la tablita de salvación

Por Valentín Varillas

 

México y Brasil son los dos países del mundo que más fuga de capitales registraron durante el segundo trimestre de este año.

Según datos del Banco de México, se trata de más de 8,700 millones de dólares que salieron del mercado de dinero.

Ya en el primer trimestre del 2020 se había notado cierto nerviosismo, al registrarse una salida de más de 5,500 millones de billetes verdes.

Lo anterior, es una muestra clara de la falta de confianza del capital nacional al futuro económico del país en el corto y mediano plazos.

Dudas enormes en torno a la política en la materia que ha ensayado y ensayará el actual gobierno federal durante este sexenio.

Si bien se trata del mal llamado “capital golondrino”, aquel que busca simplemente un rédito al apostarle al diferencial de tasas de interés, las grandes crisis que hemos experimentado en México han tenido como constante la fuga del dinero.

Un dinero que tal vez en un escenario de mayor confianza, pudiera destinarse a la inversión productiva.

En el terreno de lo público, el escenario económico planteado hace unos días por el propio Secretario de Hacienda, es de auténtico terror.

Al haberse acabado los recursos del Fondo de Estabilización, de los Fideicomisos y hasta del Fonden, aunado a la poca capacidad que tiene el gobierno mexicano de captar recursos suficientes por la vía fiscal, será muy complicado que la recuperación económica se dé de la mano del gasto público.

Es por ello que, como nunca, se revaloran los recursos que entran al país vía remesas.

Entre enero y junio, entraron al país más de 19 mil millones de dólares de nuestros paisanos que trabajan en el extranjero.

Con todo y la crisis mundial, esta cifra representa un 10.55% más que  lo enviado dura el mismo periodo el año pasado.

Además, ya en el mes de junio, los niveles de remesas se ubicaron en números muy similares a los de antes de la pandemia.

Esto quiere decir que existe una recuperación más rápida y mayor de la economía en los países receptores de migrantes mexicanos, que la dinámica actual en la que se mueve la economía nacional.

 

Según el Banco de México, el año pasado, el dinero enviado desde el extranjero por migrantes alcanzó una cifra récord de más de 36 mil millones de dólares, lo que representa un aumento del 7% con respecto al 2018.

El monto fue superior al de la Inversión Extranjera Directa (35 mil millones) y al de las exportaciones petroleras (26 mil) e inclusive, llegó a estar por arriba de los ingresos captados en México por la actividad turística.

El único concepto por el cual ingresaron más divisas del extranjero, fue el de las exportaciones automotrices con cerca de 150 mil millones de dólares.

Así de importantes han sido para la realidad económica nacional.

Las remesa han mantenido un crecimiento sostenido desde el 2013, lo que sin duda es un reflejo de la buena marcha de la economía, sobre todo en los Estados Unidos.

Parece una cruel paradoja que hoy, como ha sido desde hace décadas, los mexicanos que tuvieron salir a buscar un mejor nivel de vida afuera, ante la incapacidad de encontrar condiciones en su propia patria, acaben siendo los auténticos pilares de una economía que, sin ellos, se caería en pedazos.

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