22-09-2020 02:42:37 PM

Hundir a Rosario

Por Valentín Varillas

 

A los amigos, a los más cercanos, a los supuestos incondicionales, Rosario Robles les debe en gran medida el estar hoy en la cárcel.

No me mal entienda, al igual que Lozoya, formó parte activa de aquella pandilla que saqueó al país el sexenio anterior.

Y evidentemente, se benefició política y económicamente por haber pertenecido a tan devaluada clase política.

Sin embargo, mientras a Lozoya lo acompaña el tufo del traidor, a Robles le han llovido las traiciones por todos lados.

Empezando por el propio Peña Nieto.

Viendo que la victoria de AMLO era inevitable, el entonces presidente en funciones le dio forma a una muy interesante lista de prescindibles.

Un conjunto de chivos expiatorios ideales para el ajuste de cuentas con el pasado.

Rosario ocupaba el primerísimo lugar.

La puso en capilla la investigación periodística que destapó la famosa Estafa Maestra y que se centró en el desvío de más de 7 mil millones de pesos de recursos del erario, a través de la utilización de 128 empresas fantasma y que involucró a 11 dependencias del Estado mexicano, ocho universidades públicas y más de 50 servidores públicos de los distintos niveles de gobierno.

La cloaca se destapó en septiembre del 2017, cuando el régimen priista seguía en funciones.

El “no te preocupes Rosario, estamos contigo” que le dedicó Peña, en medio del huracán mediático y político que se desató a partir de que se hizo pública la estafa, quedó para la historia como la lapidaria frase que selló la traición.

Su proceso legal, ha estado caracterizado también por la traición.

Declararon contra ella, 56 servidores y exservidores públicos, sometidos a todo tipo de presiones por parte de la FGR.

Aportaron información relevante para justificar los 21 años de cárcel que la Fiscalía ha solicitado en su contra.

De esta manera, se salvaron hundiéndola.

En esta lista aparecen seguramente dos poblanos: Armando Saldaña y Juan Carlos Lastiri.

Ambos, beneficiados económicamente hasta la saciedad por su relación con “su jefa y amiga”.

Los dos, señalados jurídicamente en las investigaciones.

Saldaña, en marzo de 2019, fue vinculado a proceso por el desvío de 185 millones de pesos a través de la Universidad Politécnica Francisco I. Madero.

Lastiri, adoptó la logística de la Estafa Maestra para hacerse de recursos que destinó a proyectos personales y políticos propios.

Más de 526 millones de pesos a través de instituciones educativas como la Universidad Politécnica de Texcoco, la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl y la Universidad Tecnológica del Sur del Estado de México.

Viven sin embargo, otra realidad.

Al “cantar” lo que ambos saben, ganaron impunidad.

Será muy complicado que pisen la cárcel.

Y es que, en el caso Rosario, además de las traiciones, hay mucho de vendetta personal.

A diferencia de Lozoya, Robles Berlanga está en la cárcel.

Se le acusa formalmente de “omisiones” en el tema de la Estafa Maestra, no de desviar dinero público directamente.

Se presentó a declarar voluntariamente ante un juez y fue cuando la detuvieron.

No tuvieron que buscarla por todo el planeta y después proceder a su extradición al país.

No se ve cómo, en el corto plazo, vaya a recuperar su libertad.

No hay duda, el actual grupo político en el poder, le está cobrando los platos rotos del affaire Bejarano-Ahumada, el primer gran signo de interrogación en materia de honestidad, alrededor de AMLO y sus incondicionales.

Y lo peor: políticamente, Rosario Robles está hoy más sola que nunca, hundida por quienes benefició y enriqueció.

Gajes del oficio, dirían algunos.

 

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