14-08-2020 09:52:03 AM

La derecha claudica

Por Valentín Varillas

Uno de los pilares de la derecha institucional nacional, el gobernador de Guanajuato, Diego Sinhué, se ha rendido al presidente López Obrador.

Su presencia en la reunión de seguridad llevada a cabo en su estado, como parte de la gira del jefe del ejecutivo federal, representa para él una derrota monumental en lo político.

El mandatario estatal juró ante todos los dioses y altares que jamás, que nunca de los nuncas, asistiría a los encuentros en donde se analiza la complicadísima realidad nacional en materia de seguridad pública.

No se cansó de declarar que se trataba, simple y llanamente, de un tema de simulación, de un penoso teatro que en los hechos no sentaba las bases de una estrategia efectiva en la materia.

Prometió que no sería parte de semejante puesta en escena, antes que nada por una razón de principios.

Pues esos principios duraron poco, muy poco.

Ayer lo vimos doblado, solícito, ante el presidente López Obrador.

No se veía en el escenario, un desenlace diferente.

El gobernador de Guanajuato no tiene las cartas credenciales para ser un opositor con calidad moral en el tema de la seguridad pública.

Su estado es un claro ejemplo de un monumental fracaso.

Había que rendirse.

De entrada para buscar mejores condiciones que por lo menos sienten las bases para que Guanajuato deje de ser el infierno en el que se ha convertido.

Esa isla de impunidad absoluta en donde los poderes de facto son los que realmente mandan.

Imposible pensar en salir de esta complicada realidad, sin una estrategia conjunta entre niveles de gobierno.

Mucho menos en un esquema de agobiante centralismo presupuestario como el que reina en el país.

Sinhué tuvo que claudicar ante AMLO, porque le tema de la inseguridad le ha pegado directamente a sus niveles de popularidad y aceptación ante sus gobernados.

Por su parte, el gobierno federal se apunta una victoria en lo político, que nos muestra la eficacia de una estrategia puesta en marcha ya hace algunos meses -justo en el momento en el que la popularidad del presidente empezó a mostrar signos de desgaste- y que en el contexto de lo sucedido en Guanajuato, seguramente seguirá aplicándose hasta el final del sexenio.

Se trata de repartir el costo político del fracaso en la estrategia de seguridad pública que se ha aplicado en los últimos 18 meses.

Que no sea el gobierno federal el único pagano, en términos de opinión pública y publicada.

Poco a poco, habrá más gobernadores señalados, presidentes municipales encarcelados, jueces y magistrados cuestionados y más, mucho más.

La 4T, carga hasta el momento con más de 53 mil muertos en apenas año y medio.

Imposible saber el número oficial que se tendrá a mediados del 2021, cuando la 4T enfrente su primera prueba de fuego en el ámbito electoral, pero es un hecho que, esta realidad, les jugará en contra en las urnas.

Por eso, todos y cada uno de los mandatarios de oposición, serán exhibidos en las mañaneras como corresponsables del campo de batalla en el que han convertido al país, desde que llegaron a sus respectivas posiciones de poder.

Ninguno saldrá bien librado.

Ya lo verá.

 

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