14-08-2020 08:53:47 AM

El reto del dinero

Por Valentín Varillas

Focos rojos se han prendido en el centro neurálgico de la toma de decisiones del actual gobierno federal.

Los números no cuadran y lo que originalmente fue presupuestado para enfrentar los retos del segundo año de administración de la 4T, no está siquiera cerca de ser suficiente para lo más elemental.

La mal entendida política de austeridad, la que le quita lo más elemental a instancias clave en el ejercicio de gobierno, es apenas una aspirina para un enfermo grave, que muy pronto podría estar en etapa terminal.

Los recortes a dependencias públicas, tan vendidos y celebrados por el aparato propagandístico oficial, no solucionan la necesidad de recursos.

Han generado, sin embargo, una parálisis gubernamental en varias secretarías y organismos de la administración pública federal.

La política fiscal, que ha dado golpes espectaculares a grandes deudores de impuestos en México, ha sido un tanque de oxígeno; miles de millones de pesos recaudados en un espacio muy corto de tiempo.

Sin embargo, la cartera se acabará pronto y no todos los que le deben a Hacienda se han acercado a negociar con el gobierno sus pendientes.

No existe un plan serio encaminado a ampliar la base de contribuyentes, es decir, hacer que más mexicanos paguen impuestos y seguir cargándole la mano a los cautivos, en medio de la peor crisis económica del último siglo, no parece una apuesta realista.

Juran los enterados que los recursos obtenidos por el gobierno a través del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios y de los extintos fideicomisos públicos, que carecían de estructura orgánica, se agotan más rápido de lo esperado.

Los efectos de los reajustes presupuestarios llevados  acabo por el legislativo federal, tampoco han sido lo que al principio se pensó.

Y en Palacio Nacional también les preocupa el tema político.

Cerca de 76 mil millones y medio de pesos están presupuestados para este 2020, como gasto en becas educativas a nivel federal.

La entrega de dinero en efectivo a los jóvenes, en donde se encuentra una parte importante del voto que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, es la columna vertebral de la estrategia electoral con la que intentarán mantener la mayoría legislativa el próximo año y buena parte de las posiciones obtenidas a nivel estatal y municipal en el 2018.

Estos recursos representan el 1.3% del monto total de egresos de la federación.

El 9.5% del gasto educativo, es decir, funciones de educación más el presupuesto que tiene la SEP para ejercicios distintos a la educación y el 21.9% del gasto corriente en Educación Pública con respecto al gasto total que se entrega en becas en el ramo.

Nada mal.

Además de este programa de becas, sectores como adultos mayores, madres que son sostén económico de su hogar, madres solteras y jóvenes que no estudian ni trabajan, pero que están inscritos en programas de capacitación laboral en algún centro de trabajo .

Estos eran los números antes de la aparición del coronavirus.

Ahora, la realidad luce muy diferente.

No es posible saber a estas alturas, si estas “prioridades” presupuestales van a poder cumplirse a cabalidad.

A la par, se espera un costo político importante para el partido en el poder, a partir de las consecuencias sanitarias y económicas de la pandemia.

El panorama luce francamente complicado para Morena y sus aliados.

Un gobierno a la baja en aceptación y popularidad, sin dinero para la operación electoral, lejos de sumar podría restar y mucho en una elección.

La buena noticia es que, los partidos opositores lucen perdidos, sin liderazgos reales y sin un proyecto propio, más allá del señalamiento sistemático de los yerros del gobierno actual.

La desilusión política, sin una propuesta seria y ordenada, no alcanza para ganar elecciones.

 

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