14-08-2020 09:22:54 AM

La simulación, otra pandemia

Por Alejandro Mondragón

 

Si alguna explicación hay que buscar para que Puebla se mantenga en el pico más alto de la epidemia, frente otras entidades que van de salida, nada más que usar la palabra simulación.

 

Eso, y no otra cosa, fue lo que se hizo en la entidad. Si quiere hallar a los responsables, nada más ubique a los más feroces críticos que ahora reclaman la inmediata reapertura económica.

 

El caso más evidente fue expuesto esta semana por el INEGI: Volkswagen y AUDI, empresas alemanas que debieron cumplir con la suspensión de operaciones ante la pandemia, produjeron más de 11 mil vehículos en el mes de junio.

 

Está claro que el decreto gubernamental fue echado a la basura y que sus acciones de capacitación, ocultaron en realidad el arranque de sus operaciones. El resultado fue un centenar de contagiados y tres muertos.

Oooootra evidente simulación se registró en el comercio y servicios. Mientras a los negocios establecidos se les impuso camisa de fuerza, los ambulantes gozaron de cabal salud en la mayoría de los municipios.

 

¿Para qué cerrar calles y establecimientos, si los vendedores de vía pública contaron con la protección oficial?

 

¿Se les toleró para mantener los cobros de piso?

 

¿Para qué obligar al cierre de refaccionarias y agencias de autos si se permitió que el comercio de dudosa procedencia de la 46 poniente en la capital del estado floreciera?

 

El cubrebocas se lo pusieron en los ojos.

 

Ahí también figura el tema de la aplicación del Hoy No Circula, como medida para restringir la movilidad, ignorado por una de las principales barbofóbicas, Genoveva Huerta, lideresa del PAN,  cuyo auto acabó en el corralón.

 

Y los bancos que cerraron impunemente la mayoría de sucursales con cajeros automáticos inservibles y aquellas oficinas abiertas tenía enormes filas de cuentahabientes, sin que nadie pudiera remediarlo.

 

Entonces, si la simulación fue la constante en las acciones para mitigar los efectos de la pandemia, de qué se quejan esos actores y actrices que reclaman volver a la normalidad en un estado infectado de coronavirus por donde camine.

 

De plano no se puede.

 

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