10-07-2020 06:56:49 AM

De cómo Calderón cambió la realidad política poblana

Por Valentín Varillas

Uno de los capítulos centrales del libro del ex presidente Felipe Calderón, tendría que haber sido el cómo, desde Los Pinos, Acción Nacional se hizo de la gubernatura de Puebla.

Qué lástima que no se haya animado a escribir sobre el tema.

Y es que, como presidente, fue el responsable de haber cambiado para siempre la realidad política poblana.

En eso, tuvo una influencia innegable.

Fue el autor intelectual y negociador principal en la estrategia de hacerse de Casa Puebla, doblegando al marinismo.

La entrega del gobierno poblano a cambio de la exoneración de Mario Marín en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La maniobra fue evidente.

Más allá del hartazgo poblano a los gobiernos emanados del PRI, del enorme desprestigio del entonces gobernador Mario Marín y su famosa burbuja, hubo una ausencia absoluta de operación electoral y de recursos en la elección del 2010.

El dinero que tendría que haber salido de las arcas públicas estatales jamás llegó a la campaña de Javier López Zavala.

Sí había llegado con toda puntualidad un año antes, en el 2009, cuando el Revolucionario Institucional ganó todas las diputaciones federales poblanas que estuvieron en juego en esa elección.

Calderón buscaba sumar un estado más para abonar al cierre de su sexenio y para que desde aquí, existieran los apoyos necesarios para fortalecer y apuntalar las piezas estratégicas de su grupo cercano como Ernesto Cordero o Margarita Zavala.

Además, en el morenovallismo encontraron refugio político otros de sus incondicionales: Jorge Manzanera, Roberto Gil Zuarth, Juan Molinar Horcasitas, Javier Lozano Alarcón, Rodolfo Elizondo y Max Cortázar.

Al inicio de su administración, Moreno Valle recibió un apoyo absoluto e incondicional por parte del entonces presidente.

El estado tuvo un trato privilegiado en materia presupuestal.

Por ejemplo: las obras con motivo del 150 aniversario de la Batalla de Puebla.

El gobierno federal aportó la gran mayoría de los poco más de 3 mil millones de pesos que fueron destinados para la realización de un paquete “histórico” de proyectos de obra pública que le permitieron a Rafael empezar con altísimos niveles de popularidad y confianza su sexenio.

A Calderón se le notaba el gusto por venir a Puebla.

A diferencia de los tiempos de Mario Marín en donde se veía enojado, forzado a convivir con alguien que francamente detestaba, con Moreno Valle se sentía como en su casa.

Lo anterior resultaba evidente no solo en el discurso político, sino en todas y cada una de las fotografías de sus giras.

Eran los tiempos de la bonanza absoluta y la comunión de ideas y objetivos.

Sin embargo, todo cambió en función de los apetitos políticos del poblano.

La coyuntura cambió, llevándose de paso la buena relación Calderón-Moreno Valle.

RMV entendió que la única manera de concretar su proyecto rumbo a la presidencia de la República, era apoderarse del Partido Acción Nacional.

El único camino era aliarse con el grupo de Gustavo Madero y ayudar a darle el tiro de gracia al calderonismo, en ese entonces herido de muerte después de que el PAN se había convertido en la tercera fuerza política nacional, como resultado de la elección presidencial.

En su asalto a la derecha nacional, Moreno Valle destinó horas y horas de su tiempo en operar al interior de las entrañas del blanquiazul e invirtió la cantidad de dinero necesaria para lograr el objetivo.

400 millones de pesos salieron de Puebla para que Madero arrasara en la contienda por la dirigencia nacional del partido.

Ya para ese entonces, el “amigo” Cordero, adversario de Madero, era tachado como “indeseable” por los morenovalllistas y al olvido se fue cualquier agradecimiento por los favores hechos a su paso por la Secretaría de Hacienda del gobierno federal.

En el 2015, en el proceso de registro de candidatos panistas a la diputación federal, Moreno Valle le dio la última estocada a Calderón.

El partido, ya su partido, le negó el registro en la lista plurinominal a Margarita Zavala, esposa de Felipe y el principal estandarte de lo que quedaba de su grupo político.

Si bien la prensa nacional le adjudicó el golpe a Madero, en ese momento, el auténtico patrón del PAN era Moreno Valle.

Los rencores y heridas abiertas nunca sanaron.

Luego, Rafael traicionó a Madero, se la jugó con Anaya, traicionó a Anaya y una vez descartado como candidato del PAN a la presidencia, operó con todo a favor de José Antonio Meade.

Calderón lo perdió todo en Acción Nacional, partido que abandonó junto con su esposa para buscar un partido propio desde donde hoy busca hacerse con la bandera  opositora a López Obrador.

Una pena que todo esto no se vea reflejado en su libro.

Puebla, en ese tiempo, fue un microcosmos en donde pasaron muchas cosas que impactaron de frente el derrotero de la política nacional.

 

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