06-07-2020 09:13:15 PM

Vivir con la pandemia

Por Rodolfo Rivera

Los contagios y muertes por COVID-19 han aumentado en forma alarmante desde fines de la semana pasada. Ya hay más de tres mil infectados diariamente y seguramente subirá la cifra, así como la de fallecidos. Y eso que son las cifras “oficiales”, pero bien sabemos que al no haber pruebas masivas, los contagiados en el país seguramente son 8 veces más (respetando la fórmula explicada por las propias autoridades), o sea, probablemente ya haya medio millón de positivos con el maldito coronavirus.

Tampoco es algo que no se nos haya dicho. Recuerdo a la perfección cuando a finales de enero, el Dr. Hugo López Gatell decía que en una fase masiva y sin tomar previsiones, en México podría haber unos 12 millones de contagiados y al menos unos 500,000 muertos. Lo dijo, no sé por qué ahora nos espantamos con lo que está sucediendo.

Y bueno, al parecer los peores escenarios se empiezan a cumplir. La mentada curva no se ha “aplanado” y si sigue la maldita terquedad de muchísima gente en salir una y otra vez como si no pasara nada, pues tardará mucho tiempo en que la normalidad regrese a nuestro país y a Puebla.

O quizás nunca como la conocimos antes del COVID-19.

Tendremos que aprender a vivir (los que sigan vivos) con la pandemia.

Porque los pronósticos para que haya una vacuna efectiva son aún lejanos en tiempo; vamos, para que se pudiera aplicar masivamente. El año próximo, a decir de los enterados o quizás hasta 2022, para que sea masiva y barata. Medicamentos hay varios en fase de prueba, pero también tendrán que pasar varios meses hasta que sean totalmente seguros y no causen más daños que lo que puedan curar.

Las grandes pandemias en la historia de la humanidad han tardado varios… años. Ninguna ha ocurrido en unos cuantos meses (la peste medieval, la viruela en Tenochtitlan, las Influenzas en varios países del mundo).

No. La crisis NO terminará en junio, pues. Ni en julio ni agosto. Quizás podamos ver que la curva se contuvo… para septiembre-octubre. Pero los expertos vaticinan que para entonces empezará como cada año el brote de Influenza y esto puede complicarse con COVID-19.

Para esas fechas, si el confinamiento tuviera que extenderse (en forma generalizada como hasta ahora) la mayoría de comercios y servicios habrán quebrado o estarán realmente dañados. Solo sobrevivirán las empresas cuyos dueños tomaron previsiones, se arriesgan a invertirle de sus recursos y/o llegan a acuerdos con sus empleados en cuanto a reducciones salariales y seguramente reducciones de personal.

Aerolíneas, Hoteles e industria turística y de servicios en general en general están quebrados. Tendrán que solicitar préstamos a los Gobiernos y/o organismos financieros que son los únicos que tienen reservas o al menos tienen la máquina para hacer circulante, aunque eso provoque inflación temporal. Grandes empresas de otros rubros tendrán que reinventar procesos y obviamente tardarán varios meses ¿años?, en recuperar productividad, clientes y utilidades para reinvertir (automotriz, tecnología en general, construcción, etc.).

Habrá desempleo y despidos, es inevitable. Nadie quiere perder más dinero (reitero, casi ningún empresario estará dispuesto a vender su casa para salvar su empresa).

Y como siempre, sufrirán más los que menos tienen. Los ricos tendrán crisis (pero una crisis de rico es no poder ir este año de shopping a Estados Unidos o a pasear a Europa) pero sobrevivirán y algunos hasta harán buenos negocios con la escasez (como los que no se cansan de ofrecer cosas para la pandemia, cubrebocas, caretas, alcohol, limpiadores, respiradores, y un largo etcétera de material hospitalario, especulando con precios y queriéndose hacer millonarios en una semana).

Pero los grandes conglomerados de pobreza en las grandes ciudades serán los más afectados con esta pandemia prolongada. Porque los pobres del campo en México están acostumbrados a sobrevivir del autoconsumo; vamos, sí les afecta la crisis, pero más pobres ya no pueden estar. NO, los grandes afectados son los millones de pobres que hay en los cinturones de miseria de las grandes ciudades, que son empleados o sub empleados que sí  perderán sus empleos o ingresos con esta crisis pandémica.

Y los profesionistas, que ahora se dan cuenta que se requieren Médicos (cualquier profesión del área de la Salud), Ingenieros y Técnicos para reactivar la vida en todos los sentidos en este país. Todas las demás profesiones sufrirán y habrá hileras de despedidos y desempleados que no logren reinventar sus oficios y capacidades.

Vaya, hasta los medios tradicionales de comunicación ya están transformándose, al igual que la industria del entretenimiento y los deportes.

Y desde luego, los Gobiernos y la política tendrán que cambiar. Los presupuestos tendrán que reorientarse para que las grandes masas en la miseria no provoquen estallidos sociales. Ahora más que nunca el término de la “Economía Social” tendrá que aplicarse en todas las latitudes, México y Puebla incluidos. Ojalá no haya saqueos por hambre (no por vivales que roban celulares y pantallas, sino de los que quieran robar frijol, arroz o carne).

Vaya, las campañas electorales tendrán que adaptarse a las nuevas circunstancias. No más concentraciones absurdas para engañar –y contagiar- a los votantes. La gente votará por quien le garantice apoyos, generación de empleos y oportunidades. La enorme mayoría aborrece a los corruptos y mentirosos que engañaron al país por décadas. Saque usted sus propias conclusiones.

En serio, los futurólogos más visionarios ya lo preveían hace unos años (de los que más me gustó leer –aparte de las “Megatendencias” de Naisbitt y Aburdene- es a Jacques Attali, quien ya hablaba de una megacrisis provocada por una guerra mundial o una pandemia, de la que puede surgir un mega Imperio o bien una mega Democracia, dependiendo de qué valores prevalezcan. “Breve Historia del Futuro”.)

Todo cambiará. Todo está cambiando ya y la enorme mayoría de la población ni siquiera se ha dado cuenta.

Lo único que nos queda es… sobrevivir de la mejor manera. Ahora más que nunca es vigente la milenaria fábula de “La cigarra y la hormiga”. Tenemos que ahorrar para tiempos difíciles. El Libro del Génesis lo preveía hace varios miles de años también, cuando hablaba (tiempos de los judíos en cautiverio en Egipto) de que “hay tiempos de vacas gordas y tiempos de vacas flacas”.

Nos habíamos acostumbrado al consumismo capitalista desordenado e idiota y acumulamos cosas que nunca utilizamos, mientras que hay otros que sobreviven con apenas lo indispensable.

La pandemia nos hizo y nos hará cambiar, aunque no queramos ni nos demos cuenta. Alguna enseñanza nos tendrá que dejar, aunque no queramos ni nos demos cuenta.

Repito… los que sobrevivan a ésta.

Suerte y… cuídense.

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