28-05-2020 02:25:41 PM

El día después

Por Rodolfo Rivera

Así se titulaba una película ochentera (The Day After, 1983) apocalíptica, sobre lo que ocurriría los días posteriores a una guerra nuclear entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética. Todo habría cambiado.

Y así debemos ver el próximo fin de la emergencia sanitaria mundial provocada por el COVID-19. Solo el fin paulatino de la emergencia y confinamiento mundial, pero no del virus como tal ni de las consecuencias que esta ha provocado en todo el mundo. Esos seguirán por muchos meses (¿años?).

En nuestro país (como ya está ocurriendo en muchos de Europa y poco a poco en Estados Unidos de América) en unas dos o tres semanas estaremos saliendo de la cuarentena obligatoria que ha paralizado literalmente la economía (y prácticamente todos los ámbitos) nacional. Y muchas cosas también cambiarán.

La economía tardará mucho en reactivarse. Las grandes empresas (automotrices, manufactureras, industriales, acereras, alimentarias, turísticas, aéreas, navieras) han perdido mucho dinero y mercado. Pasarán varios meses (quizás el resto del año) en volver a encontrar su punto de equilibrio y obtener tímidas ganancias. Se han perdido millones de empleos de ellas en todo el mundo.

Las micro y pequeñas empresas que hayan sobrevivido (miles quebraron y quebrarán ya en próximos días), también les costará mucho recuperarse. Al no haber circulante en la economía (por los miles de empleos perdidos), baja el consumo y a su vez los empleos, en un círculo vicioso que parece no detenerse (hasta que no se reactiven las grandes empresas a su vez).

El único que supuestamente tiene dinero es el Gobierno… pero ni eso. La obra pública siempre reactiva la economía. Claro, si hay recursos públicos. Pero estos meses destrozaron a miles de empresas, acabando también sus obligaciones fiscales y las grandes dejaron de pagar impuestos también. El único recurso que antes tenía el gobierno mexicano era el petróleo, pero ahora ha bajado tanto su precio que ya es más caro extraerlo que intentar venderlo y ya hemos escrito aquí que PEMEX está más que quebrado.

Y la cereza de este amargo pastel: Las remesas de los paisanos, que paliaban al menos las necesidades de centenas de miles de familias a lo largo y ancho de este país, bajaron sustancialmente a partir de mayo y tardarán también varios meses en reestablecerse, hasta que la economía norteamericana se reactive y vuelva a haber empleos.

La situación será sumamente complicada en los meses por venir. Y lógico también, la gente reclamará a los actuales gobernantes el que no hayan podido con la emergencia. Está pasando en TODO el mundo: La gente naturalmente culpa a sus gobiernos por el manejo del desastre, con o sin razón pero así ocurre. Y de cualquier partido o filiación ideológica. Derechas e izquierdas están siendo descalificadas por igual.

La industria deportiva (ligas de todos los deportes, olimpiadas, competencias internacionales, peleas de box, lucha, grandes premios automotrices, etc.) que movía centenas y centenas de miles de millones de dólares anualmente… está detenida también. Y tardará en recuperarse, por el temor natural de la gente de ir a los Estadios y Auditorios. Y aunque puede haber “ligas virtuales” (partidos de equipos pero sin público y solo transmisiones para TV o redes), nunca dejará las ganancias que deja el deporte en grandes recintos. Otros miles (¿millones?) de empleos perdidos…

La educación en crisis también. Es un secreto a voces pero el año escolar está perdido. Y aunque los niños “pasen de año”, llevarán grandes lagunas de conocimientos y si de por sí tenemos analfabetas funcionales en México que llegan a Universidades, ahora serán al doble o triple. Los egresados NO darán “el ancho” en las empresas. Y burócratas gubernamentales YA NO puede haber más.

Sí. Es el día después.

Y si le agregamos la actitud francamente perversa de no pocos empresarios que por convicciones político-partidistas quieren que le vaya muy mal al actual presidente y algunos ya proponen derrocarlo con un golpe de Estado militar o un referéndum para que renuncie, sin reconocer que si está tan mal todo (Salud, PEMEX, obras públicas, etc.) es porque tuvimos décadas de gobernantes corruptos de los dos partidos que hoy más se quejan; pero a la vez un Presidente que sigue culpando a todos los demás de ineficiencias que sí comete… tenemos realmente la Tormenta Perfecta (para seguir citando filmes famosos).

En unas dos o tres semanas –dicen y esperamos- estaremos volviendo a las actividades paulatinamente.

Pero creo que todo será diferente. Tendremos que a salir adelante con ingenio, creatividad y una actitud positiva que mire al ahorro como una respuesta a las crisis que tenemos y que tarde o temprano volverán a aparecer en nuestras vidas.

El consumo absurdo y el malgastar recursos no llevan a nada bueno. Y los gobiernos corruptos menos. ¿Ya lo habremos aprendido?

Si el maldito coronavirus no nos cambia y mejoramos… no sé qué pueda hacerlo.

Carajo.

 

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