28-05-2020 01:38:38 PM

El verdadero peligro para México

Por Valentín Varillas

 

Corría el 2006, en los meses previos a la elección presidencial.

Vicente Fox vivía en pánico constante, ante la posibilidad de que el candidato de su partido, Felipe Calderón, perdiera el proceso.

Las encuestas mostraban un resultado de pronóstico reservado, con instantáneas en donde aparecía López Obrador como puntero.

Era evidente que, después del proceso de desafuero al que había sido sometido AMLO, en el que metieron las manos sin ningún escrúpulo desde Los Pinos, cualquier posibilidad de llegar a acuerdos o pactos de impunidad era muy remota.

Ahí fue cuando el entonces presidente y sus aliados, echaron el resto.

Operaron una campaña negra en contra de Andrés Manuel López Obrador; trajeron expertos de eficacia comprobada en la mercadotecnia electoral y le dieron forma a una serie de ataques, en ese momento sin precedentes en la historia moderna de la política nacional.

Tal vez no estaban convencidos completamente de las bondades de contar con un presidente con el perfil de Calderón, pero en su óptica, cualquier cosa era mejor que el peligrosísimo “Peje”.

Los espacios publicitarios de la radio y la televisión se inundaron de spots en donde, sin ambigüedades, atacaban frontalmente a la izquierda mexicana.

Así, se perpetuaron en el imaginario colectivo de millones de connacionales frases y situaciones que intentaban mostrar a AMLO no sólo como un real “peligro para México”, sino a una izquierda rebelde, intolerante, cuyo arribo al poder significaba un riesgo importante para la estabilidad de las instituciones del país.

Ya de la mano con Acción Nacional, y particularmente con Juan Camilo Mouriño, coordinador del equipo de Calderón, se planteó una estrategia de “contraste” aprovechando situaciones de la coyuntura política diaria para reforzar la imagen negativa de López Obrador.

El punto de quiebre se dio cuando Andrés Manuel calló públicamente al entonces presidente Fox, para que no se entrometiera en la contienda electoral.

El ¡cállate chachalaca! se convirtió en el elemento perfecto para reforzar esta imagen de intolerancia y rebeldía que empezaban a atemorizar a buena parte del electorado.

Así fue como, los empresarios y la derecha, se hicieron de la materia prima ideal para comparar a su adversario con Hugo Chávez, presidente de Venezuela, ícono del dictador moderno de república bananera

En esos momentos, según todas las encuestas serias. AMLO llevaba una ventaja clara de más de 9 puntos porcentuales con respecto a Calderón.

Todo cambiaría.

La campaña negra superó las expectativas y permeó prácticamente en todos los sectores sociales.

Los empresarios utilizaron sus posiciones en los estados de la República para reforzar la estrategia mediática.

En Puebla, organismos como el Consejo Coordinador Empresarial, Coparmex, Canacintra, Canaco, Cámara Textil y hasta del Consejo Nacional Algodonero giraron la instrucción a sus afiliados de definir “esquemas novedosos” para lograr que sus empleados y obreros, no votaran por López Obrador.

Intentaron de todo.

Desde la sensibilización y el diálogo, hasta la coerción y las amenazas.

Existieron industriales y comerciantes que el fin de semana previo a la elección presidencial del 2006 convocaron a todo su personal. Les ofrecieron un día de salario si votaban, pero habría un bono si el sufragio era para Felipe Calderón Hinojosa y rechazaban al PRD y López Obrador

Todo, con tal de que el tan anunciado “peligro para México” no se convirtiera en una realidad que pudiera poner en riesgo sus intereses particulares.

En este contexto, Calderón fue impuesto en una de las elecciones más cuestionadas en términos de limpieza y legalidad.

El tufo del fraude, es hasta la fecha un pesado lastre para el ex panista.

En aquel sexenio, el gobierno y las instituciones del Estado mexicano, fueron puestos a disposición del Cártel de Sinaloa.

Las investigaciones hechas en Estados Unidos, hasta le momento, no dejan lugar a dudas.

El proceso contra García Luna, secretario de Seguridad Pública de aquel gobierno es demoledora, contundente y sin duda trágica para el país.

La justificación de Calderón en el sentido de que desconocía los pactos y acuerdos que signaba su mano derecha con los delincuentes, resulta ridícula y hasta criminal.

Atenta contra la inteligencia más elemental.

A este sexenio, le falta mucha historia por escribir.

Imposible saber si el gobierno de AMLO resultará benéfico o no para el país.

Lo que ha quedado claro, sin lugar a dudas es que Felipe Calderón fue el verdadero peligro para México.

 

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