07-12-2019 08:47:15 PM

En Salud: todo el poder

Por Valentín Varillas

 

Rosalva Ramírez Ramírez se ha convertido, por decreto, en la figura de mayor peso, influencia y poder, al interior de la Secretaría de Salud del gobierno del estado de Puebla.

La Directora General del Régimen Estatal de Protección Social en Salud (REPSS), un organismo descentralizado de la administración pública estatal, fue nombrada el pasado lunes 11 de noviembre como encargada de despacho de la Coordinación de Planeación, Evaluación, Desarrollo y Operación de los Servicios de Salud del Estado de Puebla.

Y es un hecho que, muy pronto, será ratificada en el cargo.

No ha renunciado, ni renunciará a alguno de los dos; al contrario, jura que está más firme que nunca en ambas responsabilidades, lo cual representa un problema importante.

“Conflicto de intereses”-le llaman en el argot de la política y el servicio público.

Y es que, como Directora General del REPSS –antes Seguro Popular-, Ramírez Ramírez tiene como función principal financiar la prestación integral de los servicios de salud gestionando y ministrando a lo Servicios de Salud del Estado, el recurso federal para la operación de las unidades médicas.

El artículo 5 fracción III del decreto de creación de este organismo, establece que el o la titular “es la responsable de financiar, coordinar y verificar de forma eficiente, oportuna y sistemática la prestación integral de los servicios de salud”.

Ahora bien, como Coordinadora de Planeación, Evaluación, Desarrollo y Operación de los Servicios de Salud del Estado de Puebla, es responsable de llevar a cabo todas las adquisiciones, servicios, obra pública y gasto en personal de dicha dependencia.

El artículo 23 fracción XXIX del reglamento Interior de la dependencia, establece como sus atribuciones “supervisar, y en su caso, dirigir los procedimientos de adjudicación de los contratos en materia de adquisiciones, arrendamientos y servicios, así como los relativos a obra pública y servicios relacionados con la misma”.

Es decir: será juez y parte.

Nada más, pero nada menos.

Como puede ver, la cantidad de poder y atribuciones delegadas a esta mujer es atípica y potencialmente muy peligrosa.

Sobre todo en un gobierno que ha tomado la honestidad como bandera, prometiendo desterrar cualquier posibilidad de que alguien se beneficie con la realización de negocios al amparo del poder.

Por lo menos en este caso, la puerta está abierta y la tentación parece por demás apetitosa.

Sobre todo que, el rubro de Salud ha sido uno de los más favorecidos en términos de suficiencia presupuestaria para el 2020.

Jorge Humberto Uribe Téllez es uno de los personajes más sólidos en el gabinete de Luis Miguel Barbosa.

Su experiencia en el servicio público y su capacidad para desempeñar con éxito importantes responsabilidades en este rubro, por muchos años, hablan por sí mismas.

Además, posee magníficas relaciones con el círculo más cercano y de mayor influencia del presidente López Obrador.

Por eso extraña que algo tan burdo, tan elemental, se haya dado en la dependencia que hoy maneja.

Está raro, muy raro.

Tal vez él no sepa nada y haya sido tomado como involuntario rehén de aquellas manos que intentan mecer la cuna de los jugosos negocios, al interior de una secretaría que desde hace décadas, ha sido sinónimo de corrupción y enriquecimiento personal.

En esta administración, por congruencia, la historia debe ser distinta.

¿No cree?

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