El Estado se gobierna, no purifica

Por Alejandro Mondragón

 

El grave error de los regímenes del cambio radica en que en vez de gobernar, quieren purificar al Estado y la sociedad.

 

Los ciudadanos que mayoritariamente apostaron por la Cuarta Transformación, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, sabían no lo que querían, sino lo que ya no querían.

 

Y sobre su espalda se subieron senadores, diputados federales, locales, gobernadores y presidentes municipales.

 

Todos a emular al líder carismático, a quien hay que reconocerle que ha sido consistente con su discurso de candidato y hoy de presidente. No hay sorpresas, sólo sorprendidos que dudaron de su palabra.

 

En Puebla, las autoridades municipales, cuya victoria obedece a montarse a la ola lopezobradorista, a estar ahí pues, han cometido todo tipo de desatinos, frivolidades, balandronadas, yerros y gazapos.

Por supuesto que eso no querían los ciudadanos. Se puede perdonar la inexperiencia, pero jamás la pendeja necedad en el ejercicio del poder.

 

Su problema es que ahora tampoco parece ser lo que quieren los ciudadanos. Las autoridades municipales de Morena lejos de asumir responsabilidades, equívocos y admitir que sus equipos estuvieron a la altura de sus incapacidades se han colgado de lo único que les queda: la 4T de Luis Miguel Barbosa.

 

Y no quieren resolver problemas, sino endosárselos para seguir encapsuladas/os en el mundo feliz del activismo.

 

Lo que no cambien hoy, será imposible modificarlo mañana. Los ciudadanos apostaron por la 4T, el viraje a la izquierda, porque Puebla vivió un auténtico infierno de corrupción, violación a derechos humanos, persecuciones, invasión a la intimidad y demás.

 

En tanto, la sociedad espera la atención a sus graves problemas de inseguridad y bienestar, los señores y señoras de la 4T andan en la purificación del pueblo y ahorrando del erario (creando subejercicios presupuestales), mientras se olvidan de lo básico: gobernar.

 

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