La soledad del candidato

Por Alejandro Mondragón

 

El peor enemigo de Enrique Cárdenas estuvo dentro de él.

 

Inexplicable que después de utilizar en redes una entrevista de su contrincante, Luis Miguel Barbosa, con la periodista Carmen Aristegui, para exhibirlo como una amenaza a la libertad de expresión, haya tenido uno más de sus exabruptos con reporteros en Puebla.

 

“¡Vergüenza te debería dar preguntar eso!”

 

Anda irascible, reflejo claro que lo han dejado solo. Nadie lo contradice, su corte de aduladores le promete que va a ganar la gubernatura y vive encapsulado en la campaña de gabinete.

 

De hecho, la imagen viva del ánimo de la campaña se pudo observar en los pasillos del Complejo Cultural Universitario de la BUAP.

 

Un Marko Cortés, líder nacional del PAN, deambula, no camina, rumbo al debate a la gubernatura. Va jorobado y con la cabeza agachada.

 

Es una instantánea del diario 24 horas, tomada por Jafet Moz, publicada en paginas interiores.

 

En efecto, tenía todo para ganar, pero Enrique Cárdenas Sánchez se chingó la rodilla, durante el debate del domingo por la noche.

 

La imagen de Marko Cortés es de derrota, como señaló Luis Miguel Barbosa, llegó a debatir el mismísimo Enrique Cárdenas.

Ni en el postdebate, logró ganar el debate. Cárdenas fuera de su zona de confort que le brinda el aula, tropezó con sus ideas, perdió el hilo de la lectura y no pudo devolver golpes.

 

Ni la carta abierta de sus amigos académicos, muchos de ellos ligados a las ONG´s que lo han cobijado por años, logró mover nada.

 

Cárdenas y compañía denuncian un cerco informativo cuando nadie de la campaña ha sido capaz de construir puentes para abrir espacios. Hasta en eso tiene flojera.

 

La lideresa panista, Genoveva Huerta, todavía sale con el cuento de que renuncie Barbosa a la candidatura, porque el Centro de Estudios Espinosa Yglesias ya negó fraude fiscal en el paso del ex rector de la UDLA por la institución.

 

¿Desde cuándo el CEEY es autoridad fiscal, dígase SAT, para exonerar o castigar?

 

Andan más que perdidos. Cárdenas llegaba al debate como opción, pero terminó como omisión.

 

Sin la guerra sucia en redes, detectada y denunciada, la campaña se le hará muuuuuy laaaarga al candidato Cárdenas, para justificar acusaciones y negar que es un fichita.

 

Claro, mientras no se encabrone.

 

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