El debate, tras bambalinas

Por Valentín Varillas

 

El encuentro entre candidatos a la gubernatura de Puebla, llevado a cabo el pasado domingo por la noche, no fracasó únicamente en su objetivo de despertar por lo menos un mediano interés ciudadano.

Ni siquiera las figuras políticas nacionales, los invitados principales de partidos y candidatos, estuvieron realmente pendientes de la batalla que escenificaban en ese momento sus respectivos gladiadores.

En los espacios designados para que, con toda comodidad vieran el evento, la constante fue la poca atención que mostraron hacia la participación de los candidatos.

Todos, sin excepción, de acuerdo con testigos presenciales, sucumbieron a la tentación de los más diversos distractores.

Los teléfonos celulares en primerísimo lugar.

Y no precisamente para revisar estrategias, medir reacciones o dar las indicaciones correspondientes para subir temas que pudieran ayudar a los intereses de sus respectivos abanderados.

No, la abrumadora mayoría se decantó por la parte más social de las redes sociales, es decir, la más banal y en un par de casos hasta se atrevieron a ver el partido de futbol, América vs León, en live streaming.

En este contexto y ante el asombro de un par de asistentes, se dio el siguiente diálogo entre un personaje de primer nivel de la vida pública del país y uno de sus principales operadores electorales:

“-¿Cómo viste?

“-Bien, yo creo que no nos fue tan mal.

“-Oye, ¿que hicieron una apuesta Cárdenas y Barbosa?

“-No manches, ni cuenta me di.

“-Y ahora ¿cómo nos enteramos?

“-Mándale un Whats a P…. seguro él sí puso atención.

-…….-

“-Ya me contestó; no sabe bien si la apuesta es por ver quién tiene más lana o cuál propiedad vale más, pero el que pierda renuncia a la candidatura.

“- Y eso ¿quién lo autorizó? ¿a poco lo ensayaron?

“-No creo, la verdad no me acuerdo.

“-Pero llevas tres días preparando al candidato, revisando su discurso, imagen y lenguaje corporal.

“-Sí, pero de este tema en específico no tengo registro; voy a mandarle un Whats a R… que no se le va una.

“-Espérate y le preguntamos en la cena de al rato, por cierto, ya me dijeron que va para largo.

Y sí, fue para largo, hasta bien entrada la madrugada, en un restaurante bueno, pero muy discreto de la ciudad, cuyo dueño accedió a mantenerlo abierto solo para ellos en un domingo a esa hora.

Ambos protagonistas de tan bizarro diálogo, sobra decirlo, tienen una responsabilidad electoral mayúscula, enorme, en el proceso poblano del 2 de junio.

Para bien o para mal.

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