14-12-2019 04:25:41 AM

El pánico “empresarial”

Por Valentín Varillas

 

La cúpula empresarial poblana, aquella en donde algunos de sus más granados miembros no tienen ya empresa, ni generan un solo empleo para la entidad, vive momentos aciagos.

Están nerviosos, preocupados, inquietos.

No saben qué escenario les espera con la virtual llegada de Miguel Barbosa a la gubernatura del estado.

Por más señales de buena voluntad que le han enviado al candidato, a través de los más sui-géneris interlocutores, ellos mejor que nadie saben lo que se comieron.

Y es que es de todos conocido el papel que jugaron durante la campaña del año pasado: cómo se entregaron abiertamente a los intereses electorales del morenovallismo, alentando, fomentando y, en algunas ocasiones, hasta financiando la guerra sucia en contra del abanderado de Morena.

Ahora, fieles a su naturaleza mezquina y agachona, ya no saben cómo congraciarse con él.

Y es que, en su ADN viene el gen de la dependencia absoluta y la sumisión al poder político en turno, venga de donde venga.

En tiempos del priismo gobernante, durante los sexenios de Bartlett, Melquiades y Marín, jugaron su papel de falso contrapeso, con tibias críticas al poder, a cambio de maletas de dinero en efectivo y convenientes contratos de obra pública, además de la venta de los más diversos productos y servicios al gobierno.

En el morenovallismo fueron sobajados, amenazados y sodomizados, con lo que se dio una muy interesante purga de indeseables en donde permanecieron únicamente los que podían servir a los intereses de Rafael.

Los demás fueron desechados, al más puro estilo del “úsese y tírese”, una de las filosofías de gobierno favoritas del hoy occiso.

Le aplaudieron todo, le festejaron hasta la más extrema aberración y guardaron un silencio cómplice ante los excesos y abusos que caracterizaron su sexenio.

Apostaron al continuismo, se la jugaron con todo, se incluyeron en la boleta en donde Martha Érika competía como candidata, celebraron abierta y públicamente el resolutivo del TEPJF que la ratificaba como gobernadora y también lo perdieron todo con aquel fatal accidente del 24 de diciembre.

No se prepararon jamás para un escenario diferente.

Ahora, tendrán que reinventarse, estar a la altura de los nuevos tiempo, afrontar el reto de jugar bajo otras reglas y de paso, modificar vicios, usos y costumbres, tal y como ellos lo exigen a grito pelado al nuevo gobierno.

¿Estarán a la altura?

Afortunadamente, en Puebla existen grupos de auténticos empresarios, de generadores de inversión y empleo -contante y sonante- que han tenido coincidencias y cercanía con el presidente López Obrador, con el que se reunieron hace algunas semanas.

Ellos deben ser el futuro de la representación empresarial, son quienes viven y se dedican de lleno a sus negocios y no a utilizar sus posiciones heredadas para mantener pingües beneficios y la esperanza de colarse a una candidatura o cargo partidista.

Ya va siendo hora ¿no?

Mientras, a ver cómo les va en los próximos meses.

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