El “hubiera” de Cárdenas

Por Valentín Varillas

 

 

Reza la máxima de vida que “el hubiera no existe”.

Sin embargo, en ámbitos como el de la política, en ocasiones resulta muy útil para el análisis de escenarios y la revisión de pifias.

En este contexto y con la salvedad del caso, bien vale la pena preguntarnos cuál hubiera sido la realidad política de Enrique Cárdenas de no haber roto con Morena, una vez que no fue electo candidato de ese partido a la gubernatura del estado.

Y es que, tal vez, entendiendo la lógica y dinámica de la política real, el ex rector de la UDLA hubiera tenido un futuro mucho más promisorio en la vida pública poblana.

Si la negativa a su designación hubiera generado una reacción distinta en el hoy abanderado, seguramente le habrían ofrecido la candidatura a otro cargo de elección popular en juego en el 2018.

De esta manera, habría tenido todas las posibilidades de foguearse en la vida partidista, lo que supone el trato con operadores, estructuras y sectores que son fundamentales en el proceso de obtención de votos.

En una campaña previa, también hubiera podido beneficiarse del seguimiento mediático y el consecuente nivel de conocimiento necesario, para más adelante competir por un cargo de mayor peso.

Llámelo clientelismo, amarres, acuerdos, pero es la realidad de la política en México.

Otorgar candidaturas como premios de consolación en la vida interna de los partidos  -más allá de la muy particular valoración moral que cada uno tenga sobre esta práctica-, se utiliza comúnmente como un rito de iniciación y crecimiento en la política, además de que en los hechos opera como un mecanismo muy efectivo de cohesión y unidad.

Quien repudia lo anterior, por muy buenas intenciones que tenga, necesita replantearse si tiene o no vocación para llevar a cabo los procedimientos que marcan los usos y costumbres de la vida partidista y que determinan si un “producto electoral” va a ser rentable o no.

De haberlo entendido así, Enrique Cárdenas pudo -desde otra trinchera- sumar mucho al estado.

Inclusive, en el corto plazo, hubiera sido considerado como uno de los perfiles naturales para incluirse en la baraja de posibilidades para amarrar una candidatura en la coyuntura del proceso electoral del 2021.

Al contrario de este escenario, Cárdenas se encuentra en las antípodas de sufrir una de las debacles electorales más escandalosas en la historia de Puebla, en una entidad federativa en donde las reglas del juego político han cambiado de manera radical y en tiempo récord.

Más allá de un promisorio futuro, lo que veremos será un auténtico “debut y despedida”.

Lástima por él y por lo que pudo ser.

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