Las “disculpas” de Cárdenas

Por Valentín Varillas

 

Un guiño al panismo, en aras de una mayor aceptación a su candidatura, fue la reunión que tuvo Enrique Cárdenas con liderazgos del blanquiazul hace unos días.

En el encuentro, el virtual candidato dejó entrever cierto cargo de conciencia por las severas, durísimas críticas que en su momento le hizo a Rafael Moreno Valle como gobernador y deslizó una modesta solicitud de perdón por haber dicho lo que dijo.

La medida, en términos políticos y hacia el interior del partido que lo postula, puede parecer impecable.

Una especie de mini operación cicatriz encaminada a la unidad de quienes tendrán –quieran o no- que jugar electoralmente con el ex rector de la UDLA y salvar, en lo posible, un barco que parece de antemano hundido.

Sin embargo, bajo la óptica de la más elemental lógica, este obligado mea culpa no resiste el menor análisis.

Y es que, en su momento, vestido con el traje de crítico, Cárdenas hizo un análisis pulcro, impecable, del estilo morenovallista de gobernar.

Sobre todo en lo que al manejo, el uso y el abuso de las finanzas públicas se refiere.

Cada columna publicada, cada comentario y señalamiento sobre el tema, fueron claros precisos, puntillosos, pero sobre todo, estaban llenos de verdades.

Quienes apoyaron el proyecto independiente de Enrique y luego su probable postulación bajo el cobijo de Morena, seguramente se convencieron de ir con él hasta el final, por lo que el académico –en ese tiempo- escribió y dijo de Rafael Moreno Valle y su grupo.

Por eso, algo de plano no cuadra.

¿Cómo entender que, en esta nueva realidad política, se tenga que pedir perdón por decir la verdad?

¿A ese grado ha llegado ya el utilitarismo de nuestra actual vida pública?

¿Qué sigue?

¿Aplaudir la concesión del agua?

¿Alabar la política represora que mandó a decenas de inocentes a la cárcel?

¿Defender a los policías que asesinaron a un niño indígena en Chalchihuapan?

Y lo peor, esta especie de esquizofrenia coyuntural arroja enormes signos de interrogación sobre el tipo de candidato que será Cárdenas y los ejes centrales del proyecto de gobierno que intentará venderle al electorado poblano.

Ojalá tenga la serenidad, la calma y el arrojo para sostener las tesis contenidas en sus escritos y de paso, se atreva a condenar en la plaza pública lo que -antes de que se detonaran los apetitos políticos personales- con una gran maestría y con argumentos, tanto criticó.

Me parece que es lo mínimo que esperan de él, sus seguidores y simpatizantes.

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