Rafael propuso, la muerte dispuso

Por Alejandro Mondragón

 

Antes de la pasada Navidad, el senador Rafael Moreno Valle convocó a su equipo para el brindis de fin de año.

 

Había euforia en el grupo, ya se había validado la elección en Puebla y entonces, cuando se levantaron las copas, se escuchó el grito: ¡Por la Gubernatura!

 

Moreno Valle bajó la copa para luego subirla y dejar muy en claro que más que por la gubernatura, brindaba: ¡Por la Presidencia del 2024!

 

Todos gritaron lo mismo y empezaron los abrazos, las anécdotas y el júbilo que había representado el 2018, donde su esposa era la gobernadora de Puebla y él, coordinador de los senadores panistas.

 

Días más tarde, comentó en el Senado de la República que muy pronto, antes de tres meses -presumió- “tendré el control del Congreso del Estado de Puebla. Se los firmo.”

 

Ya no pudo, la muerte se le atravesó.

 

Ahora, el escenario de sueño pasó a la pesadilla morenovallista. Perdieron a los jefes que cohesionaban, se quedaron sin gubernatura interina y gabinete.

 

El éxodo es inevitable, luego de que el Congreso que quería morenovallista, se quedó más morenista que nunca con los votos de sus propios diputados para darle la interina a Guillermo Pacheco Pulido.

 

Paradojas que sólo la vida ofrece.

 

Y, sobre todo, lecturas que arroja la política: si no pudieron retener la interina, menos podrán con la extraordinaria.

 

 

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