22-09-2021 03:55:15 AM

Consigna fallida

Por: Valentín Varillas

El impedir a toda costa la candidatura de Ana Teresa Aranda, fue desde el principio una afrenta personal para el gobernador Moreno Valle.

Nada tiene que ver en esta historia un potencial peligro para el status quo del grupo en el poder.

Si Gali pierde no será por el daño que en campaña pudiera infringirle la ahora candidata independiente.

En cambio, sí será un constante dolor de cabeza para el candidato oficial y un permanente recordatorio de que su génesis político proviene de los más oscuros sótanos priistas, por lo que no tiene absolutamente nada que ver con la ideología y los principios que le dieron forma a Acción Nacional.

Ana Tere detonará la participación del auténtico panismo poblano en la contienda.

Ana Tere, inicia campaña

Ese que anda desde hace años de capa caída, que es lo suficientemente institucional para no votar por el candidato de su neo-partido y que, sin duda, verá en La Doña la opción viable para volver a manifestarse electoralmente.

Sin embargo, ese panismo dogmático no alcanza ni de chiste para ser siquiera competitivo.

Al llegar el morenovallismo a tomarlo por asalto, se le fracturó irremediablemente.

Muchos de sus miembros más “ilustres” sucumbieron ante el poder del dinero y las posiciones ofrecidas; probaron las dulces mieles del influyentismo y los negocios al amparo del poder y se les volvió adicción.

Hoy se suman entusiastas al grupo del actual gobernador, que no es más que una fracción del PRI que se reveló después de haber sido marginada por el marinismo a principios del 2006.

Los felices porristas eran sus más férreos críticos cuando éstos ocuparon la Secretaría de Finanzas en el sexenio de Melquiades Morales.

Pero volviendo a Ana Tere, ¿por qué el odio furibundo?

Tal vez porque ha sido de los pocos, poquísimos actores políticos y sociales que se atrevieron a rechazar una generosa oferta hecha personalmente por el hoy mandatario poblano.

Corría el 2010 y Rafael Moreno Valle diseñaba, junto con sus asesores, la ruta crítica para derrotar a Mario Marín y hacer que éste se arrepintiera eternamente por no haberle cumplido la promesa de convertirlo en senador en el 2006.

Había que encontrarle un compañero de fórmula que compitiera por la alcaldía de la capital y que maximizara el potencial de voto a favor del candidato a la gubernatura.

Encuestadores al servicio del presidente Calderón le llevaban números que reflejaban el posicionamiento de cada uno de los posibles candidatos a la presidencia municipal de Puebla.

Sin duda y por mucho, la que garantizaba más votos era Ana Teresa Aranda.

Pragmático como siempre y dejando a un lado por conveniencia las filias y las fobias, Rafael mandó a sus operadores a sondear el terreno.

La negativa fue la respuesta.

No acostumbrado a recibir un NO como respuesta, el candidato redobló esfuerzos, acudió a los más diversos interlocutores como intermediarios y buscó un encuentro personal con quien se atrevía a rechazarlo.

Ninguno de los caminos exploradores funcionó.

Aranda se mantuvo firme en su postura, a pesar de que tenía prácticamente garantizada la alcaldía de la ciudad más importante del estado.

El haberse negado a caminar de la mano del morenovallismo, le ganó el repudio eterno del grupo en el poder.

Su lapsus político se dio en el proceso electoral del 2013, cuando apoyó y le levantó la mano a Tony Gali, hoy su adversario en la contienda por la mini.

Severos cuestionamientos ha generado este aparente acto de incongruencia.

Sin embargo, fue el precio que tuvo que pagar por la liberación de su gran amigo, Pedro Barojas, quien en el 2011 -el día de la instalación del Consejo Estatal del partido- fue detenido sin orden de aprehensión y preso durante 14 meses en el penal de Tecamachalco, por un desfalco jamás comprobado de 700 mil pesos cuando fue presidente municipal de Palmar de Bravo.

Ana Tere viene a sumar un elemento crítico a las campañas.

Será otra voz más que se atreverá a señalar los excesos del actual régimen, sin ya nada que perder y mucho por ganar.

Una derrota de candidato oficial sería un triunfo en lo personal para ella y para los miles de panistas desplazados por un gobierno que, paradójicamente, emana del partido al que se debieron en cuerpo y alma por décadas.

okvale

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