13-12-2019 07:06:32 AM

Ultimátum al proyecto presidencial

Por: Valentín Varillas

Los asesores y estrategas de Rafael Moreno Valle han establecido que en el próximo mes de septiembre se decidirá de manera definitiva si el poblano compite o no por la candidatura presidencial en el 2018.

Más allá de filias y fobias personales, de calenturas faraónicas o arranques mesiánicos, se van a valorar fríamente una serie de factores que pasan por el análisis a fondo de una serie de ejercicios estadísticos y de medición que ha mandado a hacer el equipo del gobernador, las encuestas publicadas en medios nacionales y el estado en el que se encuentren los siempre ambiguos amarres y las negociaciones políticas.

Lo anterior, en el entendido de que el morenovallismo logre ganar la elección local de junio próximo.

La derrota de Tony Gali significaría de antemano la muerte del proyecto.

RMVEl parámetro que normará la decisión es el posicionamiento que en ese mes se tenga con respecto a otros potenciales aspirantes.

Si Rafael es competitivo al interior del PAN y se encuentra cerca (5 puntos) de Margarita Zavala, se lucharía con todo por la candidatura.

Además, hacia fuera, se espera estar en un margen no mayor a diez puntos porcentuales de Andrés Manuel López Obrador y del priista mejor posicionado, en este caso, Miguel Ángel Osorio Chong.

De acuerdo con un estudio electoral realizado por la empresa Consulta Mitofsky, que se dio a conocer el 10 de marzo pasado, en el escenario de que compitieran Moreno Valle, Osorio Chong y el Peje por la presidencia en el 2018, el priista lleva la delantera con 21.8% de las preferencias, seguido por López Obrador con 18.8% y en tercer lugar aparece Rafael con 12.6%.

En teoría, los números reflejan que, de acuerdo a los criterios establecidos en el cuarto de guerra del gobernador, el proyecto presidencial sigue vigente, siempre y cuando se logre conservar Casa Puebla.

Tal vez por eso se entienda la millonaria inversión que se hizo en la promoción de su imagen con motivo del quinto informe de gobierno.

Ayer, Reforma publicó que, de acuerdo con una solicitud de información realizada por este medio, el mandatario gastó casi 21 millones de pesos para este fin.

En total, asegura el diario, “Moreno Valle ha destinado 127.1 millones de pesos en sus actos de rendición de cuentas a los poblanos”.

Y agrega que en todos los anuncios publicados “apareció el rostro del titular del Ejecutivo por encima de las obras o programas a resaltar como balance del año de trabajo”.

Es evidente que lo anterior es parte de una estrategia encaminada a posicionar la imagen personal de Moreno Valle y que se ha implementado –de manera ilegal- más allá del territorio poblano.

Si tomamos en cuenta el posicionamiento del poblano en las encuestas rumbo al 2018, sería lógico concluir que semejante inversión no ha rendido los frutos esperados.

Sin embargo, tal parece que ya existe un Plan B, por si las dudas.

Si los agoreros de la teoría de la negociación tienen razón y Moreno Valle ganará Puebla a cambio de bajarse por la puja presidencial, en el afán de servirle al presidente Peña, el poblano tiene ya en Roberto Gil Zuarth un aliado para dificultarle el camino a Margarita Zavala.

Qué mejor que un infiltrado del grupo calderonista para, desde dentro, dinamitar a la esposa del expresidente y debilitarla para que no se convierta en un peligro para el candidato del presidente.

Y entonces, el escenario personal cambiaría.

Además de la consabida promesa de impunidad, el gobernador amarraría las condiciones necesarias para seguir vigente en la política nacional, tal vez como líder de los senadores panistas y desde ahí, intentar competir bajo circunstancias más favorables en el 2024.

¿Cómo ve?

Por lo pronto, septiembre dirá.

abajomondras

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