“Te cortarás sola las venas”: abogados de BUAP a académica

Por Alejandro Mondragón

En la BUAP ser mujer pensante y trabajadora representa un peligro para el séquito de sobrinas del rector Alfonso Esparza.

Denuncias de acoso sexual, laboral y ahora despidos injustificados se volvieron la constante en una universidad donde el género es inexistente.

Así le pasó a una académica que ya interpuso una demanda por despido injustificado y amenazas en la BUAP, tras los cambios laborales en su entorno.

El rector le ofreció expresamente cambiarse de adscripción con la plaza de confianza que ocupaba desde hace 12 años.

Le dijo que fuera a gestionar el trámite con Julio Galindo Quiñones, su sobrino y secretario técnico del Consejo Universitario.

En diciembre del año pasado, el actual director de Administración, Mauricio Mateo Chino, le indicó textualmente que se fuera de la Facultad. Que no la quería ver más, pero le brindaba su apoyo para el cambio de adscripción.

La universitaria esperó hasta enero, siguiendo las instrucciones de Galindo, quien ese día le dijo que su trámite sería realizado a través de la sobrina mayor, la secretaria particular de Esparza, Guadalupe Aguilar.

Nunca le aceptó una llamada, además de que preparaba maletas para ir al Complejo Cultural Universitario.

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Ella insistió hasta que vía telefónica, Rosaura Javier, de la oficina particular del Rector, le indicó que ya no sería recontratada, porque tenía que haber firmado los contratos anuales que no hizo.

Eso no debería suceder, ya que por ley, con antigüedad mayor a 10 años, ya no es necesario firmar para mantenerse en nómina.

Posteriormente, acudió con un abogado, quien se reunió con la abogada general, Rosa Isela Ávalos, y con el tesorero general, Óscar Gilbón. Ahí, le prometieron su reubicación.

La académica se presentó a un área denominada ICGDE, pero nadie sabía de ella. Le pedían una carta de aceptación de su nueva responsabilidad.

Fue otra vez con su abogado, quien le pidió comunicarse con Rosa Icela Ávalos. Ella negó haber aceptado su reubicación. Le pidió que buscara a Guadalupe Aguilar y luego fuera a verla. Ni una, ni otra.

Los abogados de la BUAP han intentado despedirla por todos los medios. Le ofrecen liquidación doble, pero ella no acepta. Le propusieron una plaza académica con menor salario.

Ella se ha negado a ser presionada y nadie le puede ofrecer un argumento laboral válido de su despido.

La académica ya acudió a las autoridades laborales para la reinstalación de la antigüedad.

Los abogados de la BUAP le han asegurado que al final de todo ella se cortará las venas sola.

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