30-11-2021 08:35:51 AM

Nuevo enfoque de la migración

En su libro Los Próximos 100 Años, George Friedman sostiene que en 70 años México entrará en una abierta confrontación con Estados Unidos por la supremacía mundial. Sus argumentos se basan en que la inmigración de mexicanos hacia ese país ha sido estimulada desde Washington, lo que posibilitará que estos reocupen los territorios perdidos durante las guerras del siglo XIX y desde los que libren una batalla por la reivindicación histórica. Experto en cuestiones geopolíticas Friedman se asume como un futurólogo provocador, pero esconde en realidad un espíritu abiertamente conservador. El discurso que potencialmente reconoce la capacidad social de los mexicanos por recuperar bajo nuevas condiciones los territorios del sur y sureste estadounidense (Texas, Nuevo México, Arizona, Colorado y California), simula en realidad un cuestionamiento de fondo hacia el actual gobierno estadounidense por no recrudecer aún más las políticas de intimidación de los migrantes en la zona fronteriza y, sobre todo, perseguir y extraditar de una vez por todas a los millones de residentes e indocumentados con todo y familias para evitar lo que llama “un crecimiento desorbitado” y un impacto de “hondas consecuencias sociales y culturales”.

El analista reconoce que la “reconquista de América” ya empezó desde hace tiempo, a partir de que los mexicanos se han distribuido y extendido por casi todo el territorio estadounidense, incluidos los estados de Alaska y Hawaii. En otras entidades como Arkansas la población ha crecido considerablemente, al grado que durante los primeros cinco años de este siglo ha superado en un 60 por ciento el índice de incremento demográfico en ese sitio. Ello no es fortuito ni incidental porque en el condado de Benton se encuentran los corporativos de Wall Mart y Tyson Foods, donde los mexicanos acaparan los puestos de trabajo. Asimismo, esta población se ha extendido hacia las empacadoras de pollos en Alabama, las actividades  de construcción en Louisiana y creado en el corazón de Atlanta una amplia comunidad que se distingue por sus mercados, fiestas y costumbres típicas. En Las Vegas se ha incrementado hasta en un 90 por ciento el número de meseros mexicanos en los hoteles, así como en los trabajos de jardinería, limpieza, construcción y gastronomía.

Los territorios que México perdió en las guerras del siglo XIX han visto en los últimos años un acelerado proceso de “reconquista cultural”, dice Friedman. Ello se debe a que los patrones migratorios se han venido redefiniendo a partir de las nuevas condiciones económicas y de seguridad vigentes, tanto en México como en Estados Unidos. En ese sentido, se transita de un modelo de inmigración temporal y circulatoria determinada por los ciclos agrícolas, a otro más permanente, diversificado y extensivo con prestadores de mano de obra instalados en la esfera de los servicios menos competidos. Del mismo modo, de comunidades de origen revitalizadas por las remesas y la inversión pública compartida se cambia hacia un nuevo orden existencial donde la expectativa es reunirse en poco tiempo con el emigrante para reiniciar la vida en un nuevo contexto territorial. Pese a que esta nueva situación provoca la ruptura de vínculos con la comunidad originaria, emerge también una reconfiguración de identidades con el sitio de destino adonde se han trasladado también otros mexicanos con costumbres y tradiciones similares. Por ello, no es casual que actualmente la mayor parte de la matrícula pública y comunitaria del primer año de primaria se forme por niños latinos, lo que haría preveer que para el año 2020 estén en posibilidad de ingresar a las universidades o mercados laborales mejor remunerados.

De acuerdo al autor, a partir de este nuevo enfoque migratorio los mexicanos están avanzando políticamente en forma más acelerada que en décadas anteriores. Y aunque su ritmo es todavía muy lento como para representar un grupo de interés considerable, el incremento de sus representantes en las legislaturas, alcaldías y condados se ha incrementado en un 50 por ciento. Asimismo, pese a que existen apenas 17 millones de personas elegibles para votar por la baja tasa de ciudadanía, la proporción dentro del electorado estadounidense ya ha llegado al 8.6 por ciento. Después de los últimos resultados de la elección presidencial, el cambio demográfico en el electorado jugará un papel cada vez más distintivo en estados como Arizona, Nuevo México, Nevada, Colorado y Florida. Consecuentes con ello, los Demócratas organizaron su Convención para la nominación presidencial en Denver, mientras que los Republicanos buscan enfrentar la redistribución distrital en Florida que ha permitido el crecimiento electoral de esta minoría.

Pero aunque las cifras indican lo contrario, la llamada “estimulación provocada” constituye una afirmación equivocada en la tesis de Friedman. Ello es demostrable en el hecho de que hoy más que nunca en la historia estadounidense existe un ambiente de acoso, persecución y discriminación en contra los inmigrantes latinos –no solamente indocumentados-. Además, con la radicalización de algunos Republicanos en el congreso y la falta de operadores políticos eficientes como Edward Kennedy, las posibilidades de alcanzar en corto tiempo un acuerdo para una reforma jurídica integral son muy menores. México no necesita de los territorios perdidos durante el siglo XIX, pero sus emigrantes si empiezan a reconocer la importancia de una mayor influencia sobre ellos. En ese sentido, dependiendo de las condiciones económicas, sociales y políticas y de su propia perseverancia, para 2080 ellos serán territorios con una gran incidencia de lo mexicano aunque bajo la bandera estadounidense. No habrá un acuerdo explícito, ni tampoco un proyecto predeterminado, pero si un gran reto para el sistema de asimilación que habrá de incorporar lo latino como un componente adicional de la cultura estadounidense. De esa capacidad de reinvención –propia del sistema estadounidense- dependerá en mucho su nueva configuración multicultural, así como el robustecimiento ideológico de sus principios fundacionales que constituyen la fuerza esencial de su formación social.

joseantonio.meyer@gmail.com

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